El absentismo laboral en Andalucía cuesta 7.410 millones y es la tercera comunidad en el ranking

La región andaluza se sitúa como la tercera comunidad donde las faltas de los empleados generan un mayor perjuicio financiero a las compañías y a la administración pública.

El absentismo laboral se manifiesta de forma muy heterogénea en el territorio nacional, y la comunidad andaluza representa una muestra evidente de esta contradicción: aunque cuenta con uno de los índices de inasistencia más moderados de España, la magnitud de su fuerza de trabajo y su volumen poblacional colocan a la región como la tercera autonomía donde estas bajas suponen un mayor quebranto financiero. En concreto, estas ausencias representaron un coste de 7.410 millones de euros en el territorio andaluz; una cantidad que únicamente sobrepasan Cataluña, con un impacto de 11.557 millones de euros, y la Comunidad de Madrid, que registra pérdidas por valor de 10.290 millones de euros.

Estos datos aparecen detallados en el reciente análisis de la consultora Adecco, que cifra la tasa de inasistencia en la comunidad en el 7,2% de las horas pactadas. A pesar de que este porcentaje equivale a la quinta proporción más baja del país, la gran escala del tejido productivo andaluz hace que el gasto final alcance niveles muy preocupantes: en todo el Estado, el coste global de estas faltas llega a los 59.109 millones de euros, con una media en el país que se sitúa entre el 7,6% y el 7,68%.

De qué manera afecta el absentismo laboral a las economías de Andalucía y de España

Con el objetivo de asimilar la repercusión de esta problemática, resulta fundamental distinguir las diversas metodologías empleadas para estudiar el fenómeno; puesto que no todas las investigaciones evalúan los mismos indicadores, lo que justifica las discrepancias numéricas en función del documento que se analice.

De esta forma, la firma Adecco recurre a la Encuesta Trimestral de Coste Laboral para computar el tiempo de trabajo acordado que no llega a realizarse. Desde esta perspectiva, en el último trimestre de 2025, el índice de faltas en el país llegó al 7,88%, lo que equivale a un promedio diario de entre 1,6 y 1,7 millones de personas ausentes cada día de sus empleos: de este grupo, cerca de 1,27 millones de trabajadores estaban de baja médica.

En cambio, el estudio desarrollado por Umivale Activa y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), que se puede consultar en el portal del Consejo Económico y Social de Andalucía, focaliza su atención en los procesos de incapacidad temporal a partir de los registros de la Seguridad Social. De acuerdo con este documento, que recoge cifras definitivas de 2024, la tasa de faltas por motivos de salud en el territorio andaluz fue inferior al 4%, lo que sitúa a la región entre los territorios con menor volumen de bajas; si bien los autores advierten de que el incremento de las ausencias en comparación con el ejercicio previo resultó generalizado en toda España.

En el plano nacional, esta misma investigación de Umivale Activa y el Ivie estima en un 5,94% las jornadas laborales perdidas por motivos médicos, lo que representa 406,8 millones de días de baja anuales y una media de 1,1 millones de trabajadores en régimen asalariado que no acuden a su puesto cada día. El impacto económico global para el país con este método de cálculo escala hasta los 92.000 millones de euros: una cantidad que equivale al 5,8% del Producto Interior Bruto (PIB).

Cuáles son las razones detrás del incremento de las bajas por enfermedad

El crecimiento del absentismo laboral experimentado recientemente no obedece a un solo motivo; el informe de Umivale Activa y el Ivie apunta a diversos elementos clave:

  • La subida en las patologías de salud mental y los dolores musculares o articulares.
  • La sobrecarga en la atención sanitaria pública, lo que demora la tramitación de las altas médicas.
  • La mayor duración promedio de los periodos de baja de los empleados.

El control de estos escenarios se rige por el marco regulador de la Seguridad Social, que conceptualiza la incapacidad temporal como una ayuda económica diaria para compensar la falta de ingresos del asalariado. Ante patologías comunes o percances no laborales, esta prestación se percibe desde la cuarta jornada de ausencia; la compañía asume el coste entre el cuarto y el decimoquinto día, y a partir del decimosexto la cobertura financiera se traslada al sistema público o a la mutua correspondiente. Asimismo, el Ministerio de Trabajo y Economía Social publica periódicamente los datos de estas ayudas para evaluar la situación de la salud laboral en el país.

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