Despiden a una camarera por quejarse del frío y la indemnizan con más de 24.000 euros

Leila Ayad denunció que era “difícil trabajar“ con la puerta abierta en pleno invierno y sin calefactores. La Justicia consideró que sus quejas buscaban proteger la salud de toda la plantilla.

La salud laboral se ha convertido en una condición básica para muchos empleados. Ya no basta con tener un salario estable o un horario razonable: el ambiente, la temperatura del puesto y las medidas de bienestar también pesan, y mucho. De hecho, casos recientes reflejan hasta qué punto este tipo de conflictos pueden terminar en los tribunales.

Eso fue precisamente lo que terminó llevando a los tribunales el caso de Leila Ayad, una camarera de una cafetería especializada en tartas de queso situada en Covent Garden, Londres. La trabajadora fue despedida después de quejarse del frío que soportaba en el local, donde la puerta permanecía abierta para atraer clientes incluso durante el invierno.

La trabajadora denunció temperaturas de 12 grados dentro de la cafetería

Ayad trabajó en Whipped entre mayo de 2023 y abril de 2024. Durante ese periodo, según el caso, el interior del establecimiento llegó a registrar temperaturas de hasta 12ºC, por debajo de los 16ºC recomendados por la autoridad británica de salud y seguridad.

La situación no era precisamente cómoda. La empleada llegó a llevar «tres capas de ropa y un chaleco térmico» para aguantar su jornada. ¿Quién puede servir cafés y tartas con normalidad en esas condiciones?

Según la información del caso, estos fueron los puntos principales:

Aspecto del casoDetalle relevante
PuestoCamarera en una cafetería de Londres
Queja principalFrío excesivo por la puerta abierta y falta de calefactores
Indemnización21.553,51 libras, unos 24.800 euros

La empresa, por su parte, había rechazado comprar un calefactor eléctrico por motivos de seguridad, después de un incidente anterior en el local.

La empresa redujo sus horas antes de comunicar el despido por correo

La queja se produjo en un grupo de WhatsApp de la empresa, donde estaban incluidos propietarios y trabajadores. Ayad escribió que hacía demasiado frío y que era «difícil trabajar». Después insistió en que el ambiente debía estar por encima de los 16 grados, algo que, según ella, no se estaba cumpliendo.

Tras esos mensajes, la empresa pidió un calefactor, pero la relación laboral empezó a deteriorarse. Poco después, la trabajadora fue convocada a una reunión en la que le reprocharon retrasos, desorden en el almacén y comentarios críticos hacia los propietarios durante la fiesta de Navidad.

Después, le redujeron las horas. Tres meses más tarde, recibió el despido por correo electrónico. Además, no le abonaron salarios atrasados ni vacaciones pendientes. Vaya panorama.

La Justicia concluyó que sus quejas protegían la salud de todos

Ayad acudió a los tribunales y defendió que la empresa no había probado bajo rendimiento ni advertencias disciplinarias reiteradas. La Justicia aceptó sus argumentos y concluyó que sus quejas se habían realizado «en beneficio de todos los empleados».

La jueza laboral Jillian Brown consideró que la trabajadora tenía razón «al creer que la salud y la seguridad estaban en peligro». Por ello, se estimaron sus reclamaciones por despido improcedente y falta de pago.

En resumen, el caso deja varias claves:

  • Una queja laboral puede estar protegida si afecta a la salud y seguridad.
  • La empresa debe justificar de forma sólida un despido disciplinario.
  • Las condiciones físicas del puesto también forman parte del bienestar laboral.

Finalmente, la compañía fue condenada a pagar 21.553,51 libras, unos 24.800 euros, a su exempleada. En junio de 2025, la cafetería Whipped cerró sus puertas y su empresa matriz, WL Retail, entró en liquidación.

Conoce otras interesantes sentencias judiciales relacionadas con el ámbito laboral, en nuestra sección de empleo.

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