Una investigación de la Universidad de Texas A&M apunta a una vía biológica que explicaría parte de los beneficios del café frente al envejecimiento y algunas enfermedades crónicas.
El café, una de las bebidas más consumidas del mundo, vuelve a situarse en el centro de la investigación científica. Un nuevo estudio de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de la Universidad de Texas A&M, publicado en la revista Nutrients, ha identificado una posible explicación biológica de por qué sus compuestos podrían contribuir a proteger el organismo frente al envejecimiento y determinadas enfermedades crónicas.
En este sentido, la nobel de medicina Elizabeth Blackburn, señaló los hábitos diarios que pueden influir directamente en el envejecimiento, que pueden marcar la diferencia con el paso del tiempo.
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El receptor NR4A1 podría explicar parte de los beneficios del café
La investigación pone el foco en un receptor conocido como NR4A1, una proteína que participa en la respuesta del cuerpo ante el estrés, el daño celular y distintos procesos asociados al envejecimiento. Según los autores del trabajo, algunos compuestos presentes en el café podrían activar este receptor y favorecer mecanismos de protección en el organismo.
El doctor Stephen Safe, titular de la Cátedra Sid Kyle de Toxicología Veterinaria, explica que el café cuenta con propiedades beneficiosas ampliamente reconocidas. La novedad, apunta, es que parte de esos efectos podría estar relacionada con la interacción de sus compuestos con NR4A1, un receptor implicado en la defensa del cuerpo frente al daño inducido por el estrés.
Esta proteína pertenece a una familia de receptores nucleares que ayudan a regular la actividad genética cuando el organismo se enfrenta a agresiones externas o internas. En este sentido, los investigadores señalan que, cuando se produce daño en los tejidos, NR4A1 actúa para reducir sus efectos.
Los compuestos del café influyen en procesos ligados al envejecimiento celular
El interés de este hallazgo radica en que NR4A1 está vinculado con procesos como la inflamación, el metabolismo y la reparación de tejidos. Todos ellos tienen relación directa con enfermedades asociadas al envejecimiento, entre ellas algunos tipos de cáncer, trastornos metabólicos y patologías neurodegenerativas.
Durante años, numerosos estudios han asociado el consumo de café con un menor riesgo de padecer enfermedades como alzhéimer, párkinson o problemas metabólicos. Sin embargo, buena parte de esas investigaciones eran observacionales, por lo que quedaba pendiente aclarar qué mecanismos biológicos podían estar detrás de esa relación.
En este nuevo trabajo, el equipo de Texas A&M detectó que varios compuestos del café, especialmente los polihidroxilados y polifenólicos, como el ácido cafeico, se unen al receptor NR4A1 e influyen en su actividad. Los ensayos también mostraron efectos compatibles con la protección celular, como la reducción del daño y la ralentización del crecimiento de células cancerosas en modelos de laboratorio.
No solo la cafeína estaría detrás del efecto saludable del café
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que la cafeína no parece ser la principal responsable de estos posibles beneficios. Aunque es el componente más conocido del café, los investigadores destacan que otros compuestos naturales presentes en la bebida tendrían una actividad más relevante.
Safe subraya que la cafeína se une al receptor, pero apenas muestra efecto en los modelos analizados. En cambio, los compuestos polifenólicos parecen ser mucho más activos. Esta observación podría ayudar a explicar por qué tanto el café con cafeína como el descafeinado se han relacionado con beneficios similares en grandes estudios de población.
No obstante, los autores piden prudencia. El trabajo es principalmente mecanicista, es decir, estudia cómo funcionan determinados procesos biológicos, pero no prueba por sí solo una relación directa de causa y efecto en seres humanos.
Una investigación que refuerza el papel de la dieta en la salud
Los hallazgos se suman a una línea de investigación cada vez más consolidada: la importancia de los compuestos de origen vegetal en la regulación del envejecimiento y de distintos procesos de enfermedad. El café, en este contexto, aparece como una mezcla compleja de sustancias con posible impacto en la salud a largo plazo.
Además, dado que NR4A1 está implicado en diversas afecciones, el estudio podría abrir nuevas vías para el desarrollo de futuras terapias. El equipo de Safe ya trabaja en compuestos sintéticos capaces de actuar sobre este receptor con mayor eficacia que los presentes de forma natural en la dieta.
Por ahora, la investigación no cambia las recomendaciones actuales sobre el consumo de café. Las respuestas individuales pueden variar y los autores insisten en que todavía queda mucho trabajo por hacer. Aun así, el estudio aporta una explicación más clara a una pregunta que llevaba años abierta: por qué una elección tan cotidiana como tomar café podría estar relacionada con una mejor salud a largo plazo.
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