El cuidado de la cavidad oral va más allá de evitar las caries y se centra en proteger el ecosistema de bacterias que habita en nuestros dientes y encías.
La microbiota de la boca es un ecosistema complejo que alberga unas 600 especies microbianas únicas, según los datos del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH). Mantener este conjunto de bacterias, hongos y virus en perfecto equilibrio es fundamental, ya que desempeñan funciones protectoras esenciales frente a infecciones y otras patologías. Cuando este entorno se altera, se produce un fenómeno conocido como disbiosis oral, un desequilibrio que puede desencadenar desde problemas locales hasta complicaciones en la salud general.
Las enfermedades bucodentales representan un desafío sanitario de primer orden. La Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizó en marzo de 2025 que estas patologías afectan a casi 3.700 millones de personas en todo el mundo. Entre ellas, la caries no tratada se sitúa como la condición más frecuente, mientras que la periodontitis grave afecta a más de 1.000 millones de personas a nivel global. El desequilibrio en la microbiota de la boca está directamente relacionado con la aparición y el agravamiento de estas dolencias, así como con la halitosis y la pérdida dental.
Además, los dentistas avisan de que ciertas costumbres muy extendidas pueden dañar el esmalte de forma progresiva y acabar provocando sensibilidad, fracturas o problemas en las encías.
Qué es la disbiosis y cómo afecta a la salud general
La disbiosis oral ocurre cuando las bacterias patógenas se multiplican y superan a los microorganismos beneficiosos que protegen la boca. El Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial (NIDCR) centra sus investigaciones en cómo la ecología del biofilm (la placa bacteriana) y la pérdida de la homeostasis alteran el estado saludable de la boca. Este desequilibrio no solo destruye los tejidos locales, provocando gingivitis o periodontitis, sino que también tiene repercusiones en el resto del organismo al permitir que las bacterias nocivas entren en el torrente sanguíneo.
El riesgo de sufrir estas alteraciones aumenta de forma notable con la edad. La pérdida total de dientes, que en muchos casos es la consecuencia final de una periodontitis grave no tratada, afecta de media al 23% de las personas de 60 años o más, según las estimaciones de la OMS. Esta situación de fragilidad bucodental suele estar muy vinculada a una menor producción de saliva (boca seca), lo que reduce la protección natural y facilita la proliferación de bacterias dañinas.
Hábitos diarios para proteger la microbiota de la boca
Para mantener el equilibrio de la microbiota de la boca, el Ministerio de Sanidad y diversos organismos de salud pública recomiendan adoptar una serie de medidas diarias enfocadas en la prevención y la higiene:
- Cepillarse los dientes después de cada comida y, de manera imprescindible, antes de acostarse, dedicando un tiempo mínimo de dos minutos a cada cepillado.
- Renovar el cepillo de dientes o el cabezal del cepillo eléctrico cada tres meses para asegurar la eficacia de la limpieza y evitar la acumulación de bacterias.
- Utilizar un dentífrico con flúor, un componente clave para reforzar el esmalte dental y controlar la proliferación de microorganismos patógenos.
- Reducir al máximo el consumo de azúcar, que sirve de alimento para las bacterias que producen los ácidos que dañan el esmalte.
- Evitar el consumo de tabaco y alcohol, factores de riesgo modificables que alteran de forma directa la composición de la saliva y el ecosistema oral.
Cuál es la cobertura bucodental pública en Andalucía
El acceso a la prevención y al tratamiento es clave para evitar que los problemas de la microbiota de la boca deriven en patologías graves. El Ministerio de Sanidad aprobó en 2025 el reparto de 68.058.000 euros para ampliar la cartera de servicios bucodentales del Sistema Nacional de Salud (SNS), acumulando una dotación total de 248.232.000 euros entre los años 2022 y 2025. Estos fondos estatales priorizan a la población infantil de 0 a 14 años, mujeres embarazadas, personas con discapacidad igual o superior al 33% y pacientes con procesos oncológicos cervicofaciales, incorporando de forma progresiva a los mayores de 65 años institucionalizados.
En el ámbito autonómico, la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía gestiona estas prestaciones con ciertas particularidades:
- La sanidad pública andaluza atiende de forma general los procesos agudos bucodentales (como infecciones o extracciones urgentes) para toda la población.
- La atención gratuita e infantil cubre a los menores de entre 6 y 15 años a través del Plan de Atención Dental Infantil (PADI).
- Existen programas específicos de asistencia para mujeres embarazadas y personas con discapacidad.
- El sistema público andaluz no contempla tratamientos conservadores (como empastes o endodoncias) para la población general adulta.
Las revisiones periódicas con el odontólogo siguen siendo la herramienta más eficaz para detectar a tiempo cualquier alteración en el equilibrio de la microbiota de la boca y evitar tratamientos más complejos en el futuro.