Nueva esperanza para quienes no responden a los tratamientos de artritis habituales

El Hospital Ramón y Cajal de Madrid abre una nueva vía para pacientes con artritis reumatoide que no logran aliviar el dolor con los tratamientos habituales.

En España, un 1,5 % de la población padece artritis reumatoide y, aunque muchos enfermos responden bien a los fármacos disponibles, no todos consiguen controlar la enfermedad. En los casos más complejos, el dolor persiste y hasta un 10 % desarrolla complicaciones por las limitadas opciones terapéuticas.

En paralelo, investigaciones como un compuesto del aceite de oliva contra la artritis apuntan a nuevas vías complementarias. Sin embargo, ahora entra en juego la terapia CAR-T. El estudio, liderado por el grupo de investigación en Reumatología IRYCIS, sitúa a España en el centro de una terapia experimental que también exige máxima cautela.

El Hospital Ramón y Cajal centraliza un ensayo para pacientes sin respuesta suficiente

Los pacientes de cualquier parte del mundo que quieran optar a este ensayo clínico pueden hacerlo a través del Hospital Ramón y Cajal. El proyecto está liderado por el grupo de investigación en Reumatología IRYCIS y cuenta con la participación de la Unidad de Terapias Avanzadas del centro madrileño.

La clave está en el perfil del candidato. ¿Quién puede beneficiarse realmente? No cualquier paciente con artritis reumatoide, sino aquellos que no han conseguido remitir con los tratamientos convencionales y necesitan nuevas alternativas.

Hasta ahora, las terapias CAR-T se habían aplicado sobre todo en pacientes con cáncer. Sin embargo, desde 2021 también se prueban en patologías autoinmunes graves. Los resultados observados han despertado interés porque permiten remisiones sostenidas y, además, reducen el uso de fármacos inmunosupresores.

Así funciona la terapia CAR-T y por qué despierta tanta expectativa

La terapia CAR-T es un tratamiento avanzado que utiliza los propios linfocitos T del paciente para identificar y destruir células concretas. En la práctica, combina terapia celular, inmunoterapia y terapia génica para actuar de forma más precisa. Suena complejo, pero la idea de base es sencilla: reeducar al sistema inmunitario.

Estas son las fases principales del proceso:

  • Aféresis para extraer y separar los linfocitos T.
  • Modificación genética en laboratorio para introducir el receptor CAR.
  • Expansión de las células hasta obtener millones de unidades.
  • Infusión tras una quimioterapia suave de preparación.

Todo el procedimiento puede prolongarse entre dos y tres semanas. Además de la artritis reumatoide, esta técnica ya se emplea en leucemia linfoblástica aguda, linfomas de células B y mieloma múltiple cuando otras opciones han fallado. También se investiga en lupus, síndrome de Sjögren, tumores sólidos e incluso infecciones como el VIH.

Los riesgos obligan a una selección rigurosa y vigilancia hospitalaria estrecha

Pero cuidado, porque la terapia no está exenta de riesgos. Por eso, la selección de pacientes será muy estricta y se apoyará en un trabajo coordinado entre varios servicios hospitalarios.

Riesgo principalQué puede provocar
Síndrome de liberación de citocinasFiebre alta, dificultad respiratoria y, en casos graves, fallo multiorgánico
Neurotoxicidad tipo ICANSConfusión, temblores, convulsiones o problemas para hablar

Detrás del ensayo participan profesionales de Reumatología, Hematología, Farmacia, Neurología, Medicina Intensiva, Inmunología, Microbiología, Enfermería y la Unidad de Ensayos Clínicos de Fases Tempranas. Además, el IRYCIS trabaja en la identificación de biomarcadores para afinar mejor qué pacientes pueden obtener un beneficio real. En consecuencia, la esperanza crece, pero con los pies en el suelo.

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