El Estatuto del Becario cambia las reglas para evitar abusos laborales

El Consejo de Ministros ha dado luz verde al anteproyecto del llamado Estatuto del Becario. Ahora necesita el apoyo de la mayoría del Congreso.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, sostiene que el Estatuto del Becario busca evitar que las empresas obtengan un beneficio del trabajo de las personas en prácticas y reforzar su carácter formativo. Esta reforma está en línea con la nueva normativa que ordena los contratos formativos, aprobada recientemente por el Consejo de Ministros.

Por consiguiente, trabajo plantea el Estatuto como un marco para ordenar las prácticas no laborales con más controles y tutorización. En el texto, lo esencial es determinar cuándo se entiende que hay relación laboral: si la persona en prácticas sustituye a un trabajador o si las tareas no guardan relación con la formación que cursa. ¿Estás en prácticas o tu empresa suele tirar de becarios para cubrir picos de trabajo? Si es así, esto te interesa.

La nueva normativa pretende acabar con los falsos becarios que sirven de mano de obra barata

El Gobierno asegura que el anteproyecto llega tras más de 15 meses de diálogo con sindicatos y patronal, aunque la CEOE no se ha sumado al acuerdo. En ese contexto, Díaz ha criticado al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, al que acusa de situarse “del lado del fraude” por interés personal.

Para justificar el endurecimiento, Trabajo aporta datos sobre abusos: afirma que el 22% de las personas becarias tienen hasta 59 años y que la Inspección de Trabajo y Seguridad Social detectó 2.688 falsos becarios y becarias en 6.519 actuaciones entre 2021 y 2025. En un vistazo, estas son las medidas que resume el anteproyecto:

  • Prácticas vinculadas a estudios universitarios, Formación Profesional o formaciones de los sistemas públicos de empleo.
  • Acuerdo o convenio de cooperación para dejar por escrito duración, plan formativo y tutores.
  • Prohibición de pagar por acceder a unas prácticas y derecho a compensación de gastos.
  • Acceso a los mismos servicios y condiciones que el resto de la plantilla.
  • Multas de hasta 225.018 euros en los casos más graves.

La idea es simple: formación sí, pero con reglas y límites bien establecidos. Todo ello, a fin de evitar que determinadas empresas se aprovechen laboralmente de los becarios que están realizando prácticas, empleándolos como mano de obra barata.

Nuevos límites a las prácticas: porcentaje máximo en plantilla y topes por tutor

El texto apuesta por la “doble tutorización”, con una persona del centro educativo y otra de la empresa. Además, fija límites: un tutor no podrá tener más de cinco personas en prácticas, y el tope baja a tres si la plantilla es de menos de 30 trabajadores.

También se establece un techo por centro de trabajo: las personas en formación práctica no podrán superar el 20% del personal. ¿Te imaginas un departamento funcionando casi solo con becarios? El anteproyecto pretende cortarlo. Para no perderse con los números, este es el resumen:

Límite previstoCómo queda según el anteproyecto
Becarios sobre el personal del centroMáximo del 20%
Personas en prácticas por tutorHasta 5
Por tutor en empresas de menos de 30Hasta 3
Multa en supuestos más gravesHasta 225.018 euros

Ahora la pelota está en el Congreso: si reúne mayoría, el Estatuto del Becario será la referencia para distinguir formación real de trabajo encubierto. Conoce más noticias sobre el mercado laboral en España en la sección de empleo de nuestro periódico digital.

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