Consumo Andalucía avisa del error que muchas familias cometen con los flotadores infantiles

La Dirección General de Consumo de la Junta de Andalucía pide a las familias extremar la precaución al comprar y utilizar artículos infantiles de ayuda a la flotación este verano.

Manguitos, flotadores, chalecos o colchonetas pueden ser útiles, pero nunca sustituyen la vigilancia constante de una persona adulta. Con la llegada del calor, estos productos vuelven a piscinas, playas y espacios acuáticos. Y aquí conviene tenerlo claro: sirven como apoyo, no como garantía de seguridad. Además, la parte, la Junta de Andalucía recuerda que las piscinas comunitarias andaluzas deben cumplir la nueva normativa de seguridad para poder abrir este verano.

Qué deben comprobar las familias antes de comprar flotadores infantiles seguros

Consumo recuerda que el primer paso es revisar el etiquetado. El producto debe incorporar el marcado CE, obligatorio para su venta en la Unión Europea, y ofrecer información clara, al menos en castellano, sobre la empresa fabricante o responsable legal.

También deben aparecer las advertencias de seguridad, las instrucciones de uso y los datos sobre edad y peso recomendados. ¿Parece mucho para un simple flotador? Pues no lo es, porque un uso incorrecto puede aumentar el riesgo de accidente.

Antes de llevar uno de estos artículos al agua, conviene revisar estos puntos básicos:

Aspecto a revisarPor qué es importante
Marcado CEIndica que el producto ha sido evaluado conforme a requisitos europeos.
Etiquetado en castellanoPermite entender advertencias e instrucciones.
Edad y peso recomendadosEvita usos inadecuados para el menor.
Cámaras de aireDeben inflarse completamente antes del uso.
Identificación del fabricanteFacilita reclamaciones y controles de seguridad.

Estos detalles no son secundarios. Ayudan a elegir productos más seguros y a descartar artículos sin garantías suficientes.

Por qué la vigilancia adulta sigue siendo obligatoria en piscinas y playas

La Junta insiste en que estos artículos no protegen contra el ahogamiento. Pueden ayudar a la flotación, sí, pero no evitan por sí solos una situación de peligro.

Por eso, los menores deben estar siempre bajo supervisión permanente. Además, estos productos solo deben utilizarse en zonas donde el niño o la niña pueda mantenerse de pie. En el caso de los manguitos, la colocación correcta debe ser exclusivamente en la parte superior de los brazos.

Para reducir riesgos, Consumo recomienda prestar atención a estas pautas:

  • Inflar por completo todas las cámaras de aire antes de usar el producto.
  • Comprobar que las válvulas quedan bien cerradas.
  • Leer el folleto informativo antes del primer uso.
  • No utilizar el artículo fuera de la edad o peso indicados.
  • Mantener siempre cerca a una persona adulta.

Al final, la norma es sencilla: ningún flotador sustituye unos ojos atentos.

Cómo actuar si un producto parece inseguro o no cumple las normas

La Dirección General de Consumo aconseja comprar estos artículos en establecimientos fiables y evitar productos sin etiquetado adecuado, sin instrucciones claras o sin identificación de la empresa responsable.

Si una persona consumidora detecta un producto potencialmente inseguro, puede comunicarlo a la Administración mediante una denuncia. Cuando se confirma que existe un riesgo, se activa el sistema de vigilancia y control a través de la Red de Alerta de Productos de Consumo y del sistema europeo Safety Gate.

La prevención sigue siendo la mejor herramienta para disfrutar del verano con seguridad, especialmente cuando se trata de niños y niñas en el agua.

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