Un pastor sevillano guía 1.500 ovejas siguiendo una ruta de transhumancia histórica

Una travesía marcada por el esfuerzo, la experiencia y los desafíos que enfrenta hoy el mundo rural.

El pastor sevillano Juan Daniel Díaz, miembro de la asociación ambientalista Ándalus, guía estos días un rebaño de más de 1.500 ovejas desde el entorno de los Llanos de Cáceres hasta Santa Marina de Valdeón, en León. Lo hace junto a otros seis pastores y nueve perros mastines, en un recorrido que supera los 600 kilómetros.

La caminata se ha planteado como homenaje a Francisco Morgado, dueño del rebaño y también integrante de la expedición, por su jubilación tras 51 años como transhumante. Se trata del transhumante “más longevo de España“, con unos conocimientos “enormes“ en la materia. En contexto, marcado con problemas sanitarios relacionados con la lengua azul en explotaciones ovinas de Andalucía.

La ruta de transhumancia cruza Cáceres, Toledo, Ávila, Valladolid y León

La transhumancia arrancó con un rebaño de más de 1.500 ovejas desde el entorno de los Llanos de Cáceres y tiene como destino Santa Marina de Valdeón, en León. En el recorrido participan otros seis pastores y nueve perros mastines, en una travesía que supera los 600 kilómetros y cuya llegada no tiene una fecha cerrada. Además, la expedición sirve como homenaje a Francisco Morgado por su jubilación tras 51 años dedicado a la trashumancia.

Díaz explica que en la expedición participan, además de Morgado y él, la pastora almeriense Pepa, Iñaki del País Vasco y los cacereños Roberto y Jesús Manuel. El camino atraviesa las provincias de Cáceres, Toledo, Ávila, Valladolid y León, siempre por vías pecuarias de titularidad pública, ya sean cañadas reales, cordeles o veredas.

El pastor sevillano lo resume con una frase, “cruzar media España a paso ganadero es espectacular“, mientras avanzan entre encinares, dehesas, zonas de labor y cultivos, “sin perder un detalle“. Y el calendario sigue abierto, “Los entornos naturales son espectaculares. Salimos el pasado 11 de mayo y no tenemos fecha de llegada“.

Cómo es un día de transhumancia con 1.500 ovejas

La expedición duerme a la intemperie o en tiendas de campaña. El avituallamiento viaja en un coche de apoyo con remolque, donde llevan tanto viandas como ropa. A la mañana siguiente, las ovejas salen de un redil portátil y el avance vuelve a empezar, al ritmo del ganado. La jornada de transhumancia, según relata Juan Daniel Díaz, se organiza así:

  • Inicio sobre las 7.00 horas tras la pernocta al aire libre
  • Una hora más tarde comienza la movilización del rebaño
  • Avance lento para adaptarse al ritmo del ganado
  • Tramos en los que hay que cruzar riachuelos o carreteras.
  • Parada a mediodía para almorzar, sestear y que el ganado rumie.
  • Aseo al final del día, “Nos bañamos en los arroyos o en los polideportivos municipales“.

Díaz asegura que el grupo busca que el rebaño haga el trayecto en buenas condiciones y que ese ritmo tiene un efecto directo, “las ovejas van muy cómodas, engordando por el camino, porque comen siempre pastos frescos“.

Con el atardecer llega la parte más doméstica de la ruta, montar el campamento y buscar un lugar para el aseo. El pastor sevillano añade que la comitiva animal y humana suele ser “muy bien recibida“ en las localidades donde recala, con ayuda vecinal cuando hace falta.

Por qué la transhumancia no es económicamente viable

La expedición realiza la ruta de manera voluntaria. Juan Daniel Díaz lo explica con claridad, “la transhumancia no es económicamente viable“. Para ello, pone sobre la mesa lo que supondría sostener durante más de 40 días consecutivos a un equipo de pastores caminando horas, durmiendo en tienda de campaña y a merced del tiempo.

“Porque aquí todo se hace al aire libre“, insiste, y la primera noche les cayó encima “una tormenta de miedo“, que no fue la única.

La transhumancia que “debe continuar“ para no perder lo rural

La marcha sirve como despedida para Paco Morgado, pero el grupo defiende que esta práctica milenaria siga viva. Díaz sostiene que la transhumancia “debe continuar“ como reflejo de una conexión que no se debe perder con la naturaleza y el mundo rural.

En esa misma reflexión, define la transhumancia como “una imitación de las migraciones de los grandes rebaños de herbívoros salvajes“, una práctica realizada “durante miles de años“ que estos pastores quieren perpetuar.

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