Un estudio en ratones abre nuevas vías para revertir el deterioro cognitivo a través de la comunicación intestinal.
Un equipo de científicos ha constatado que el desgaste del sistema digestivo incide de manera directa en la pérdida de memoria vinculada al envejecimiento. El trabajo, difundido el 11 de marzo de 2026 por la revista científica Nature, señala que la degradación intestinal interrumpe la conexión con el cerebro mediante el nervio vago. Esta alteración repercute en el hipocampo, área responsable de almacenar recuerdos. Según explican expertos de la Universidad de Medicina de Stanford y el Arc Institute de Estados Unidos, ha sido posible corregir esta disfunción cognitiva en ratones estimulando las células nerviosas de su aparato digestivo.
Cómo influye el envejecimiento del intestino en la pérdida de memoria
El informe precisa que el sistema digestivo no origina por sí solo la pérdida de memoria, sino que influye en ella mediante la inflamación y la microbiota. Al avanzar los años, la población de ciertos microorganismos intestinales cambia notablemente; de hecho, los autores del estudio señalaron a la bacteria Parabacteroides goldsteinii como una de las principales responsables de acelerar este declive cerebral.
Este microorganismo genera unos elementos denominados ácidos grasos de cadena media (AGCM): estas moléculas activan las defensas del intestino, lo que desata una reacción inflamatoria que se transmite por el nervio vago y perjudica la actividad del hipocampo.
Las estrategias aplicadas en el laboratorio para recuperar la capacidad cognitiva de los ratones fueron las siguientes:
- Suministrar fármacos antibióticos durante quince días para limitar los microorganismos digestivos perjudiciales.
- Emplear un virus bacteriófago concreto para reducir la población de la bacteria Parabacteroides goldsteinii.
- Activar directamente el nervio vago con la hormona digestiva CCK y medicamentos agonistas del receptor GLP-1.
Qué recursos ofrece Andalucía para combatir el deterioro cognitivo y las demencias
En España, donde residen unos 49 millones de habitantes y un 21% supera los 65 años, el envejecimiento social sitúa a las demencias en el centro de la sanidad pública. De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2021 había 57 millones de personas con demencia en el mundo, siendo el alzhéimer el causante de entre el 60% y el 70% de los casos.
En el ámbito autonómico, la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía comunicó en septiembre de 2025 que se realizan más de mil diagnósticos anuales de alzhéimer mediante biomarcadores en las ocho provincias. Para afrontar esta situación, el gobierno andaluz cuenta con el Plan Integral de Alzheimer y otras Demencias, que coordina la prevención y la detección temprana; asimismo, el Servicio Andaluz de Salud dispone de la Línea Alzheimer, un teléfono de consulta para resolver dudas de familiares y cuidadores.
Qué tratamientos reales existen ya para estimular el nervio vago
Aunque las conclusiones de Nature resultan esperanzadoras, los especialistas sugieren prudencia: los ensayos se han limitado a ratones y aún no se demuestra su eficacia real para evitar la pérdida de memoria en seres humanos. No obstante, la estimulación de la vía vaga no es un concepto novedoso en la medicina actual.
De hecho, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ya ha autorizado diversos tratamientos basados en este principio; entre ellos destaca el sistema VNS Therapy, indicado para la epilepsia resistente en pacientes desde los cuatro años. Del mismo modo, el dispositivo Vivistim se emplea oficialmente en la rehabilitación de personas que han sufrido un accidente cerebrovascular isquémico crónico con problemas de movilidad en los brazos. Estos precedentes clínicos sugieren que la conexión entre el cuerpo y el cerebro podría consolidarse en el futuro como una diana terapéutica viable contra el deterioro cognitivo.