La Aemet prevé el término de las temperaturas extremas para el miércoles, si bien el descenso térmico no afectará a todas las provincias andaluzas de forma simultánea.
La segunda ola de calor en Andalucía se aproxima a su término tras varias jornadas de registros extremos en la región. Una situación meteorológica que incrementa el riesgo de incendios forestales. De acuerdo con el aviso especial de fenómenos adversos 21/2026 de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), esta situación iniciada el domingo 5 de julio de 2026 continuará como mínimo hasta mañana miércoles 8 de julio de 2026. Un pronóstico que presenta una probabilidad del 70%. A partir de dicha jornada, las temperaturas iniciarán un descenso paulatino, aunque este alivio no se percibirá de manera uniforme en todo el territorio andaluz.
Evolución de la ola de calor y fechas del descenso de las temperaturas
El delegado de la Aemet en la comunidad, Juan de Dios del Pino, ha señalado que la variación meteorológica responderá a la llegada de una masa de aire atlántico de componente noroeste. En la zona del Valle del Guadalquivir, los termómetros registrarán caídas de hasta cinco grados en las máximas desde el jueves; este cambio suavizará también los valores nocturnos y terminará con las calurosas noches tropicales.
De cara al sábado, la entrada de un nuevo flujo de aire atlántico del suroeste, asociado a una borrasca bajo una dana en el océano, podría generar una bajada térmica extra. Esta circunstancia situará las máximas del Guadalquivir por debajo de los 35 grados durante esa jornada; el domingo se prevé un leve repunte térmico que no alcanzará los 40 grados.
No obstante, el término de este episodio no traerá un refrescamiento inmediato a toda la geografía andaluza. En la Costa del Sol se producirá una subida de las temperaturas por la presencia del terral; este viento seco de tierra a mar elevará los termómetros hasta los 38 grados el jueves y el viernes.
Comarcas andaluzas con los registros térmicos más elevados
En las jornadas de mayor impacto de este periodo, las alertas de la Aemet se han focalizado en las comarcas del interior. El domingo 5 de julio se midieron entre 39 y 41 grados en el sector suroeste, con máximas de 42 grados en zonas interiores de Huelva y de hasta 43 grados en el Valle del Guadalquivir.
El panorama meteorológico continuó estable al comenzar la semana. El lunes 6 de julio se estimaron máximas de 42 grados en el Guadalquivir y de 41 grados en el suroeste; para hoy martes 7 de julio los valores se situarán entre los 39 y los 42 grados en la misma área. De hecho, la Aemet ha establecido avisos por registros de 42 grados en el Valle del Guadalquivir de Jaén para hoy de 13:00 a 20:59 horas.
Al contrario que el primer episodio estival, originado por una masa de aire del norte de África, esta situación se ha generado por la evolución de la propia atmósfera peninsular. Juan de Dios del Pino ha apuntado que «esta atmósfera, sin necesidad ya de aire africano, pueda alcanzar valores como hemos alcanzado de 42 o incluso 43 grados en algunos puntos»; un hecho que evidencia la fuerte radiación solar y la estabilidad de este periodo del año.
Pautas oficiales de protección ante la ola de calor
Con la persistencia de estos valores extremos, resulta esencial identificar los peligros sanitarios. El Ministerio de Sanidad emplea el programa Meteosalud para catalogar el riesgo térmico en niveles de 0 a 3; esta escala evalúa la diferencia entre la máxima estimada y el límite fijado para cada territorio durante tres jornadas consecutivas.
Los grupos de población con mayor riesgo ante las altas temperaturas y que requieren un cuidado especial son:
- Personas mayores de 65 años y dependientes.
- Bebés lactantes y menores de 4 años.
- Mujeres gestantes.
- Personas con patologías de tipo cardiovascular, respiratorio o mental.
- Pacientes crónicos o bajo tratamientos médicos específicos.
Asimismo, la Junta de Andalucía ha divulgado diversas recomendaciones básicas mediante sus servicios de emergencias con el fin de reducir los efectos de las altas temperaturas en la ciudadanía. Ingerir agua de manera frecuente y abundante, aun sin experimentar sed. Evitar la práctica de actividades físicas intensas durante las horas centrales del día. Permanecer el máximo tiempo posible en espacios frescos o con aire acondicionado. Además, es importante vigilar de forma constante a lactantes, menores, personas mayores y enfermos crónicos.