Un reciente estudio subvencionado por la Junta de Andalucía plantea aprovechar la vegetación marina que satura las playas andaluzas.
El alga asiática invasora (Rugulopteryx okamurae), una de las mayores problemáticas ecológicas de las costas del sur de España, ha sido transformada en un valioso componente para la nutrición de peces por un equipo de investigadores. Según un estudio liderado por la Universidad de Málaga (UMA), la incorporación de esta especie en la dieta de peces omnívoros incrementa sus niveles de omega 3, optimiza la flora intestinal y fortalece sus defensas naturales. Una buena forma de sacar partido a este residuo marino difícil de erradicar.
Un pienso experimental con el alga asiática invasora que mejora la calidad del pescado
Este proyecto, subvencionado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, plantea un modelo de economía circular para aprovechar las grandes cantidades de vegetación marina que saturan los fondos y las playas de la región. El estudio, difundido por la publicación especializada Journal of Applied Phycology, analizó el comportamiento de la lisa (Chelon labrosus), una especie omnívora con gran tolerancia al consumo de materia vegetal.
Para facilitar la asimilación de este recurso, especialistas del Instituto de Biotecnología y Desarrollo Azul de la UMA aplicaron un procedimiento biotecnológico basado en microorganismos y levaduras beneficiosas; este método disminuye los compuestos de autodefensa del vegetal que suelen ahuyentar a los animales marinos de forma espontánea.
Durante un periodo de 66 días, los expertos suministraron raciones que contenían un 5% y un 15% de biomasa tratada. Los datos obtenidos revelaron un desarrollo biológico normal y libre de efectos adversos; además, los ejemplares alimentados con la dosis menor del 5% mostraron un incremento en sus proteínas, una reducción de lípidos musculares y una mayor concentración de ácidos saludables como el omega 3, EPA y DHA.
La presencia de la plaga en Andalucía y las medidas de la Junta
La propagación de este organismo procedente del océano Pacífico mantiene bajo vigilancia a los organismos públicos. De hecho, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha incorporado a la Rugulopteryx okamurae dentro del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, además de figurar en el listado de especies exóticas preocupantes de la Unión Europea.
La colonización en el litoral andaluz es extensa y repercute directamente en cinco provincias:
- Cádiz.
- Huelva.
- Málaga.
- Granada.
- Almería.
De acuerdo con la información del portal ambiental de la Junta de Andalucía, el área afectada comprende desde Puerto Sherry hasta Punta Negra, en el entorno del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Frente a este escenario, la administración autonómica ratificó en julio de 2025 el Plan de gestión frente al alga Rugulopteryx okamurae, un texto que reconoce la imposibilidad de eliminar la especie o de recuperar el estado original de los fondos marinos a medio plazo.
La gravedad del fenómeno motivó que el 29 de abril de 2026 la Junta de Andalucía decretase la situación de fuerza mayor ante la llegada masiva de restos a las playas; esta medida permite eximir a los municipios del pago de la tasa estatal por depósito de residuos, aliviando a las corporaciones locales encargadas de limpiar la costa.
Una alternativa sostenible para las piscifactorías
La estrategia autonómica de 2025 impulsa explícitamente el desarrollo de proyectos para la valorización de estos residuos vegetales previamente tratados. En esta línea, el estudio andaluz, desarrollado de forma conjunta con la Universidad de Almería, ofrece una opción real para disminuir el uso de harinas y aceites de pescado tradicionales, cuya obtención mediante pesca extractiva resulta insostenible para el sector de la acuicultura.
Los estudios genéticos de los peces alimentados con esta fórmula constataron que el vegetal estimula los procesos de protección celular. «Este efecto es muy positivo porque actúa como un escudo protector ante posibles infecciones», señala Daniel Álvarez, autor principal del trabajo. La investigación determina que la biomasa procesada mejora el metabolismo y la microbiota, aunque el equipo científico apunta la necesidad de realizar ensayos más prolongados para concretar las proporciones perfectas y testar su viabilidad comercial en las piscifactorías.