La costa de Nerja y Maro cuenta con un espacio natural protegido de acantilados y calas vírgenes con restricciones al tráfico estival para asegurar su preservación.
Las playas escondidas de Málaga constituyen una opción de naturaleza intacta, aguas transparentes y fondos marinos preservados para aquellos que desean huir de las aglomeraciones; la costa malagueña resguarda parajes agrestes alejados de la edificación masiva de la Costa del Sol. Cuatro de estos singulares arenales se localizan en las inmediaciones de Nerja y Maro: un entorno donde los macizos rocosos se encuentran con el mar de Alborán, idóneo para realizar senderismo, piragüismo, submarinismo o buceo con tubo.
Esta área se integra en el Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo: una franja litoral de 12 kilómetros de extensión que penetra una milla náutica en el mar, situada entre los términos municipales de Nerja, en Málaga, y Almuñécar, en Granada.
El resguardo ecológico de este territorio posee diversas categorías: está declarado Paraje Natural, Zona Especial de Conservación (ZEC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM). De acuerdo con la información del Portal Ambiental de la Junta de Andalucía, el enclave reúne 12 hábitats de interés comunitario, donde sobresalen los bancos de Posidonia oceánica.
Cómo acceder a las playas escondidas de Málaga y qué normas debes cumplir
Con el objetivo de asegurar la integridad de este ecosistema vulnerable y posibilitar los rescates, el Gobierno autonómico controla rigurosamente el paso de vehículos y las actividades recreativas durante los meses de verano.
Quienes planeen acudir a estos parajes durante el periodo estival deben respetar las siguientes directrices de uso público:
- Servicio de lanzadera obligatorio: se restringe el acceso de vehículos motorizados privados a las playas de El Cañuelo (Nerja) y Cantarriján (Almuñécar). Para El Cañuelo, el transporte colectivo funciona desde el 6 de junio de 2026 (en Cantarriján se inició el 15 de junio) en horarios de 10:00 a 20:00 horas o de 10:00 a 21:00 horas en función de la temporada.
- Prohibición de pernocta: queda vetado el estacionamiento nocturno de caravanas, autocaravanas o transportes análogos en los límites del paraje natural.
- Sin acampada libre: se prohíbe instalar tiendas de campaña en todo el espacio al carecer de áreas autorizadas para tal fin.
- Sin servicios básicos: la mayor parte de estos arenales carece de vigilancia, agua potable, duchas o contenedores; resulta indispensable que los usuarios retiren la basura que generen.
Cuatro calas vírgenes para perderse en el litoral de Nerja y Maro
Entre Nerja y Maro, destacan estas cuatro calas vírgenes para disfrutar de aguas cristalinas en plena naturaleza. Alguno de estos enclaves apareció en la mítica serie de televisión Verano Azul.
Playa de El Cañuelo
Representa el arenal más extenso del espacio protegido gracias a sus 350 metros de longitud de grava. Ubicada en la linde con la provincia de Granada, resalta por la nitidez de sus aguas, ideales para el submarinismo; el acceso peatonal presenta una pendiente pronunciada sobre asfalto, por lo que se aconseja emplear los vehículos de transporte autorizados por el Ayuntamiento de Nerja.
La Caleta de Maro
Identificada como «Calachica» por los espectadores de Verano Azul, esta franja de arena oscura mide 400 metros de largo por 15 metros de ancho. Se llega únicamente a pie cruzando terrenos de cultivo tradicionales y descendiendo por una senda empinada; registra una baja afluencia por la falta de prestaciones y la complejidad para aparcar en Maro durante el verano.
Cala del Pino
La entidad de promoción Turismo de Andalucía la describe como un paraje natural intacto y solitario. Consta de dos ensenadas que suman 350 metros de longitud conjunta, divididas por rocas que se pueden cruzar con marea baja; la llegada requiere bajar a pie una senda empinada de casi un kilómetro entre pinos, una dificultad física que aleja al turismo convencional.
Cala de la Doncella
Se trata del rincón más reducido y escarpado de la zona, con solo 50 metros de longitud. Rodeada de acantilados junto a la Torre de la Caleta, la bajada terrestre resulta compleja y arriesgada por las condiciones del relieve. Numerosos usuarios prefieren llegar por mar en rutas guiadas de piragua o tabla de remo, cumpliendo siempre las restricciones de conservación del entorno marino.
¿Te animas a descubrir este verano la belleza salvaje de las playas escondidas de Málaga? Te animamos a estar al tanto de otras noticias relacionadas con turismo y estilo de vida.