La Casa de las Sirenas de Sevilla en el límite: termitas, daños estructurales y una decisión polémica

Uno de los monumentos más emblemáticos del centro histórico sevillano y catalogado como Bien de Interés Cultural, sufre un grave deterioro en sus elementos de madera debido a una plaga de termitas.

La acción de estos insectos ha afectado gravemente a portones de la Casa de las Sirenas de Sevilla, de casi cuatro metros de altura, ventanales y otras estructuras. Esta situación impide incluso la apertura de algunos accesos por el peligro inminente de desprendimiento. Ante este escenario, la organización sindical CSIF ha trasladado una queja formal al alcalde de Sevilla, José Luis Sanz. El escrito advierte sobre la preocupante degradación y el riesgo que presentan las instalaciones, que también carecen de un sistema de climatización operativo.

A pesar de estas graves deficiencias estructurales, el recinto continúa abierto al público y mantiene su agenda de eventos con total normalidad. De hecho, el portal web del Ayuntamiento detalla convocatorias recientes en el espacio, como la muestra titulada «De Casa de las Sirenas a Centro Cívico», programada entre el 13 de julio y el 28 de agosto de 2026. No obstante, las malas condiciones de la carpintería y la ausencia de aire acondicionado en la zona principal dificultan notablemente la actividad diaria tanto de los empleados públicos como de los ciudadanos que acuden al centro.

Qué protección patrimonial tiene la Casa de las Sirenas

La preservación de este palacete de estilo decimonónico, levantado entre los años 1861 y 1864, se rige por un marco normativo de máxima exigencia. El proceso de tutela de la Casa de las Sirenas comenzó en 1995 de cara a su inclusión en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz; este trámite culminó con su inscripción genérica oficial por parte de la Junta de Andalucía el 3 de marzo de 1997. Asimismo, el planeamiento urbanístico le otorga un nivel de protección de tipo Global B dentro del Conjunto Histórico de la capital hispalense.

La restauración integral del palacio se llevó a cabo en 1995 mediante la financiación del plan europeo URBAN, lo que facilitó su posterior inauguración como espacio ciudadano el 12 de febrero de 1998. Al poseer la consideración legal de Bien de Interés Cultural, cualquier tipo de reforma o modificación en su arquitectura requiere de la autorización previa de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Si bien es cierto que la Orden de 27 de mayo de 2025 agilizó la burocracia para obras menores mediante declaraciones responsables, las intervenciones de mayor calado estructural siguen sujetas a complejos procesos de fiscalización y licitación administrativa.

Los trámites que retrasan el control de plagas y la climatización

La convivencia entre las exigencias de conservación monumental, las leyes de contratación del sector público y el mantenimiento cotidiano dificulta la aplicación rápida de soluciones técnicas. Según explican fuentes del Ayuntamiento de Sevilla, la especial protección del inmueble ralentiza los expedientes de obras e incrementa notablemente los presupuestos: resulta inviable reemplazar un ventanal o una puerta dañada sin contar con un proyecto técnico específico validado previamente por la comisión de Patrimonio.

Con el objetivo de solventar las deficiencias de salubridad y climatización, la administración local ha tramitado diversas licitaciones públicas:

  • Control de plagas: el Ayuntamiento ha iniciado la contratación de un servicio de refuerzo para la desratización y desinsectación por un presupuesto de 500.000 euros y un año de vigencia, con opción a prórroga. Este nuevo pliego administrativo incorpora por primera vez el tratamiento técnico específico para combatir las termitas, una prestación de la que carecía el anterior contrato ordinario.
  • Climatización: en el mes de abril de 2024, el Consistorio adjudicó el contrato de suministro de maquinaria de frío para el centro cívico. El primer lote de esta adjudicación se fijó en 75.376,46 euros sin IVA, con un plazo de ejecución de sesenta días. No obstante, la constructora seleccionada entró en problemas financieros y dejó las tareas a medias, lo que ha demorado la operatividad de los equipos; el equipo de gobierno prevé solventar este contratiempo durante la época estival.

La representación de los trabajadores a través de CSIF recalca que, más allá de la presencia de insectos xilófagos y la falta de refrigeración, el edificio histórico muestra grietas, filtraciones de agua, fallos en la red de saneamiento y un evidente abandono en las zonas ajardinadas y las rejas exteriores. Queda por ver si estas nuevas actuaciones de emergencia administrativa lograrán recuperar el esplendor de este emblemático palacio de la Alameda antes de que los daños estructurales resulten irreparables para el patrimonio de la ciudad.

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