Los ultraprocesados se relacionan con más de 30 problemas de salud y Andalucía ya tiene un plan para frenarlos

Un estudio científico asocia un mayor consumo de estas formulaciones industriales con una pérdida medible de concentración y un aumento de los factores de riesgo de demencia.

El consumo frecuente de alimentos ultraprocesados perjudica la salud neurológica y se relaciona con más de una treintena de afecciones. Según revela un análisis internacional liderado por las universidades de Monash, Deakin y São Paulo: un incremento del 10% en la ingesta diaria de estos artículos genera un descenso medible en la concentración de las personas. Este perjuicio cognitivo se manifiesta de forma independiente a la calidad general de la dieta; es decir, afecta incluso a quienes mantienen hábitos saludables de alimentación como la dieta mediterránea.

Estas conclusiones, publicadas por la revista científica «Alzheimer’s & Dementia: Diagnosis, Assessment & Disease Monitoring», se basan en el estudio de más de 2.100 adultos de 40 a 70 años sin demencia. Los participantes obtenían el 41% de su energía diaria a partir de alimentos ultraprocesados; este dato refleja la elevada presencia de estos preparados en la dieta social.

Qué son los alimentos ultraprocesados y por qué dañan el cerebro

Con el fin de comprender cómo repercuten estas sustancias en el cuerpo, resulta imprescindible distinguir entre los ingredientes poco alterados y los procesados en exceso. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS): el pilar de una nutrición sana debe componerse de productos frescos o mínimamente procesados.

Por el contrario, las variantes ultraprocesadas constituyen preparados industriales creados con ingredientes refinados, aditivos y conservantes, sin apenas materias primas naturales. Este procesamiento altera la estructura original de los alimentos, destruyendo componentes esenciales como vitaminas o minerales; asimismo, puede incorporar elementos perjudiciales procedentes de los embalajes o de la propia cadena de fabricación.

Una revisión de estudios difundida por la revista médica BMJ vincula la ingesta de estos productos con más de treinta efectos perjudiciales para el bienestar. Las principales patologías asociadas son:

  • Enfermedades del sistema cardiovascular.
  • Diabetes tipo 2.
  • Problemas de sobrepeso y obesidad.
  • Alteraciones de la salud mental.
  • Mayor riesgo de mortalidad por cualquier causa.
  • Pérdida rápida de funciones cognitivas y aumento de factores de riesgo de demencia como la hipertensión.

El impacto de la alimentación industrial en los menores de edad

La preocupación por las consecuencias de una nutrición deficiente se enfoca de manera prioritaria en la infancia. En España, el informe ALADINO 2023, elaborado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre una muestra de 12.678 alumnos de 296 colegios, expone la gravedad de la situación en las aulas.

Conforme a las estadísticas oficiales, casi la mitad de los menores de 6 a 9 años consume de una a tres porciones semanales de procesados y ultraprocesados. Esta tendencia incide en su desarrollo físico: el estudio ALADINO 2023 sitúa el exceso de peso en la infancia en un 36,1% y la obesidad en un 15,9% para este grupo de edad.

Para mitigar estos indicadores, las pautas de la AESAN aconsejan potenciar el consumo de agua, frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y aceite de oliva, reduciendo al mínimo los embutidos, grasas saturadas, azúcares y sal.

La estrategia de la Junta de Andalucía para reducir los alimentos ultraprocesados

En el marco autonómico, la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía aprobó la Estrategia de Promoción de una Vida Saludable 2024-2030; esta norma busca orientar la acción pública hacia el ejercicio físico, la nutrición equilibrada, el descanso y el bienestar emocional de la población.

Dentro de esta planificación sanitaria, la administración regional lanzó una campaña de sensibilización para disminuir la compra de artículos altamente procesados en los hogares. El propósito es reducir la tasa de obesidad en los menores promoviendo la gastronomía tradicional y los productos frescos y locales.

Nuevas normas y límites en los comedores escolares de Andalucía

La regulación de la calidad nutricional ha avanzado notablemente con la aprobación del Real Decreto 315/2025. Este reglamento estatal fija condiciones muy rigurosas en los colegios andaluces y del resto de comunidades autónomas. Las directrices exigen modificar la oferta alimentaria en los centros educativos mediante las siguientes pautas:

  • Al menos el 45% de las raciones de frutas y hortalizas servidas en comedores deben ser de temporada.
  • Un mínimo del 5% del coste de compra alimentaria corresponderá a productos ecológicos o, en su defecto, se garantizarán dos platos principales ecológicos mensuales.
  • Se prohíbe vender en los colegios bebidas o productos con más de 15 mg de cafeína por cada 100 ml.
  • Los centros escolares tienen la obligación de ofrecer agua potable gratuita a todo el alumnado.
  • Se imponen límites de acceso a máquinas expendedoras en infantil y primaria, restringiendo calorías, grasas, azúcares y sal en cafeterías escolares.

En el plano global, la OMS trabaja en una guía internacional sobre estos preparados; esta herramienta servirá para que las administraciones elaboren normativas fiscales y de etiquetado más restrictivas frente a la producción industrial.

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