Científicos descubren que un análisis de sangre puede predecir el riesgo de alzhéimer hasta 10 años antes

Científicos de la Fundación Reina Sofía y del centro CIEN constatan la gran precisión de un indicador biológico para excluir el desarrollo clínico de la dolencia en sujetos cognitivamente sanos.

Un pionero análisis de sangre diseñado por científicos de nuestro país abre una opción inédita para evaluar la predisposición a padecer alzhéimer en ciudadanos sanos hasta diez años antes de manifestarse la patología. Esta investigación, coordinada por el Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas (CIEN) junto a la Fundación Reina Sofía, constata que cuantificar el indicador plasmático %p-tau217 constituye un recurso poco invasivo y de enorme valor clínico; los datos, difundidos por la revista científica Alzheimer’s & Dementia, representan un avance sustancial hacia el diagnóstico precoz y la personalización terapéutica.

Además, recientemente se ha demostrado que existen diferencias entre hombres y mujeres, ya que el sexo determina las variaciones moleculares de la patología.

Mecanismo y utilidad del análisis de sangre para anticipar el trastorno

El proyecto científico consistió en monitorizar a lo largo de un periodo de hasta doce años a cerca de mil ciudadanos sin alteraciones cognitivas en la región madrileña; los voluntarios acudieron a exámenes anuales en las instalaciones del Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía. La aportación fundamental del estudio se centra en el potencial que posee este análisis de sangre para señalar de forma inequívoca a aquellos individuos que presentan una probabilidad sumamente reducida de sufrir este deterioro neurológico en el futuro.

De acuerdo con el doctor Jesús Silva Rodríguez, responsable de la Plataforma de Neuroimagen y director de este trabajo, la utilidad de este progreso se fundamenta en la elevada capacidad de predicción negativa que muestran los indicadores en plasma: un diagnóstico favorable garantiza, con una fiabilidad superior al 90%, que el paciente no manifestará sintomatología clínica en los próximos diez años; esta circunstancia permitirá que el sistema sanitario optimice sus prestaciones y focalice la vigilancia médica en aquellas personas que verdaderamente afronten una amenaza real de enfermar.

Aplicación práctica y limitaciones en el entorno médico actual

Pese a la expectación que despiertan estas conclusiones, los expertos médicos reclaman prudencia y aconsejan acotar el empleo de dichos métodos: esta modalidad de diagnóstico no se proyecta hoy en día como un examen generalizado para el conjunto de la sociedad sana. En esta línea, la especialista en neurología Raquel Sánchez-Valle puntualizó en una sesión informativa del Ministerio de Sanidad que este indicador biológico destaca por su equilibrio entre coste y disponibilidad; no obstante, aclaró que su aplicación debe limitarse al estudio de pacientes con sospechas cognitivas previas, rechazando su uso generalizado y señalando que sirve para descartar la patología y «no como predictor en sujetos sin síntomas».

Bajo esta misma perspectiva se manifiesta la Sociedad Española de Neurología a través de su informe de consenso: la entidad califica este marcador biológico como una herramienta magnífica para determinar la fase y la evolución de la dolencia, aunque restringiendo su uso al ámbito de la consulta especializada. Asimismo, los criterios globales de la Alzheimer’s Association condicionan su uso exclusivamente a personas con un declive intelectual ya constatado que se encuentren bajo supervisión de profesionales de la neurología.

Limitaciones en la valoración de las probabilidades de padecer la dolencia

Diferenciar con claridad entre la predisposición orgánica y la manifestación visible de la patología resulta indispensable para calibrar la trascendencia del test. Las estadísticas recopiladas en múltiples investigaciones de ámbito global, como el trabajo divulgado por la revista JAMA sobre una muestra superior a los 2.600 pacientes de Estados Unidos, Japón y Australia, revelan el siguiente escenario:

  • Las concentraciones muy altas del indicador biológico se vinculan a una probabilidad cercana al 78% de experimentar merma cognitiva en un plazo de diez años.
  • La posibilidad real de empeoramiento clínico a los cinco años se establece en un 38% para los pacientes con valores extremadamente elevados de la proteína.
  • Los ciudadanos que registran mediciones intermedias muestran una probabilidad de empeorar del 15% a los cinco años y del 45% al cabo de una década.
  • Cualquier diagnóstico positivo obtenido en la muestra de plasma debe ratificarse obligatoriamente con exámenes de mayor complejidad, tales como la punción lumbar o la tomografía por emisión de positrones para amiloide.

Los facultativos advierten de que estos cálculos provienen de muestras poblacionales muy específicas; por consiguiente, estas cifras no deben interpretarse como un pronóstico matemático aplicable de forma particular a cualquier persona.

La relevancia de la medicina preventiva y las pruebas clínicas

Según explica el doctor Pascual Sánchez-Juan, responsable científico de CIEN, la utilidad primordial de este método consiste en catalogar de manera exacta a los individuos con una probabilidad de enfermar sumamente baja: este cribado facilita la selección idónea de candidatos para incorporarse a investigaciones preventivas o para beneficiarse de terapias tempranas personalizadas. ¿Logrará este descubrimiento revolucionar la asistencia médica ambulatoria a medio plazo? El trayecto de la investigación está definido; sin embargo, su incorporación a la sanidad pública exige todavía prudencia y la redacción de directrices de actuación muy precisas.

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