La Dirección General de Consumo de la Junta de Andalucía aconseja utilizar claves largas, variadas y difíciles de adivinar para proteger datos personales, operaciones bancarias y accesos digitales.
La seguridad de las contraseñas se ha convertido en una cuestión cotidiana. Compras por internet, gestiones administrativas, aplicaciones bancarias o servicios digitales exigen cada vez más atención, especialmente cuando un descuido puede abrir la puerta a accesos no autorizados, como ha ocurrido recientemente tras las filtración de datos de clientes de Naturgy en Andalucía.
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Claves largas y variadas para reducir riesgos en gestiones digitales diarias
Con motivo del Día Mundial de la Contraseña, Consumo ha recordado a la ciudadanía la importancia de revisar sus hábitos digitales. La recomendación principal pasa por crear contraseñas de al menos diez caracteres y evitar datos demasiado evidentes, como nombres propios, fechas de nacimiento o referencias familiares.
¿La clave es fácil de recordar, pero también fácil de adivinar? Entonces conviene cambiarla. Una contraseña segura debe combinar diferentes elementos para aumentar su dificultad.
Entre las pautas básicas figuran las siguientes:
- Utilizar letras mayúsculas y minúsculas.
- Añadir números y símbolos especiales.
- No usar la misma contraseña en varios servicios.
- Cambiar las claves de forma periódica.
- No compartirlas con terceras personas.
También puede ayudar sustituir algunas letras por números o signos similares, siempre que la clave no resulte previsible. Por ejemplo, cambiar una letra por un número parecido añade complejidad, aunque no debe ser la única medida de protección.
Autenticación reforzada y códigos PIN para proteger tarjetas y compras online
Consumo también insiste en la protección de los códigos PIN vinculados a tarjetas bancarias, cajeros automáticos y aplicaciones financieras. En estos casos, la prudencia es básica: nada de secuencias simples, fechas señaladas o combinaciones demasiado habituales.
Para verlo de forma sencilla, estas son algunas prácticas que conviene aplicar y otras que es mejor evitar:
| Medida recomendada | Riesgo que ayuda a reducir |
|---|---|
| Activar la verificación en dos pasos | Accesos fraudulentos a cuentas y tarjetas |
| Cubrir el teclado al introducir el PIN | Visualización del código por terceras personas |
| No guardar el PIN junto a la tarjeta | Uso indebido en caso de pérdida o robo |
| Evitar claves repetidas en varios servicios | Efecto cadena tras una filtración |
La autenticación reforzada, especialmente en compras online, añade una capa extra de seguridad. Normalmente implica confirmar la operación mediante un código enviado al teléfono móvil o a través de la aplicación de la entidad bancaria.
Hábitos sencillos que ayudan a mantener protegida la identidad digital
Según informa la web oficial de la Junta de Andalucía, la Dirección General de Consumo recuerda que no basta con crear una buena contraseña una sola vez. La seguridad digital depende de pequeños hábitos mantenidos en el tiempo.
No anotar el PIN en lugares accesibles, no guardarlo en la propia tarjeta y revisar periódicamente las claves son gestos sencillos, pero muy útiles. Y sí, puede dar pereza cambiarlas, pero es una de las formas más eficaces de prevenir sustos.
En definitiva, reforzar contraseñas y códigos de acceso ayuda a proteger la identidad digital, prevenir fraudes y moverse con mayor seguridad en un entorno en el que cada vez se realizan más trámites por internet.
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