Entre calles blancas y vecinos de toda la vida, el comunicador desconecta del ritmo mediático y recupera sus raíces.
Juan José Bautista (Juan y Medio) vive en Sevilla y es uno de esos rostros que forman parte de la memoria de varias generaciones en Andalucía. Pero cuando quiere bajar el volumen al día a día, el sitio al que vuelve no está en una gran ciudad ni en la costa. Su refugio está en Lúcar (Almería), un pueblo blanco de unos 800 habitantes donde, como él mismo ha contado, “el 85% o 90% de las personas con las que me cruzo me han visto nacer y crecer”. Qué significa esto en la práctica. Pues que allí la fama pesa menos y la vida va por otro camino.
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Por qué se dice que Lúcar es la tierra del “jaboncillo” almeriense
El apodo no es casualidad. Lúcar tuvo durante años una actividad minera ligada a la extracción de talco, conocido en la zona como “jaboncillo”. No fue solo un detalle anecdótico. Llegó a haber fábricas y un movimiento industrial importante, aunque hoy esa etapa quedó atrás y la actividad está abandonada.
En el fondo, esta historia explica mucho del carácter del pueblo. Lúcar no es un decorado bonito sin más, es un lugar que ha vivido de lo que tenía alrededor (campo, pequeña industria y, durante un tiempo, minería). Por eso cuando se habla de la “tierra de los jaboncillos”, se está hablando también de memoria y de identidad local.
Cómo es Lúcar, el refugio donde Juan y Medio desconecta
Lúcar está encaramado a la Sierra de las Estancias y mira hacia los ríos Almanzora y Filabres. El municipio reparte a su gente entre el núcleo principal y pedanías cercanas, y se mueve en ese mapa pequeño de pueblos vecinos como Oria, Tíjola y Somontín. Juan y Medio lo describe con una tranquilidad que hoy suena casi a lujo. Según contó, allí se encuentra con un pueblo así:
- No hay oficinas bancarias.
- Solo hay dos colmados (comercios).
- No existen parkings.
- “No hay delincuencia”, según su testimonio.
- Cuenta con tres manantiales de agua.
Y luego está la historia, que asoma sin hacer ruido. Hay testimonio de su existencia desde época romana. Más tarde convivieron cristianos y árabes hasta la expulsión de estos últimos, y después llegó la repoblación con gentes de alrededor. Esa huella aún se percibe en detalles como las bóvedas de la Iglesia de Santa María.
Qué hace Juan y Medio en Lúcar cuando llega verano
Hace casi 20 años, el presentador levantó allí su propia casa. Para él es volver a lo básico, a su gente y a su infancia, con su familia, sus amigos y también sus caballos (tiene picadero y cuadras). Lo dijo sin vueltas en una entrevista para el programa de RTVE Aquí la tierra, “aquí soy feliz con mi familia y la gente que conozco de toda la vida”.
Cuando habla de sus veranos en Lúcar, el plan no suena a agenda llena, suena a verano de verdad, del de las noches al fresco. Él mismo lo ha contado así:
- Pasear por el pueblo y las veredas.
- Leer con calma.
- Montar a caballo.
- Recorrer caminos que ya conocía de niño.
- Bañarse en las albercas de su infancia.
- Disfrutar de “las noches de verano, porque son muy fresquitas”.
Es el tipo de rutina que mucha gente busca cuando aprieta el calor y la calle empieza a pedir sombra. No es poca cosa.
Qué ver en Lúcar, las siete maravillas votadas por vecinos
Lúcar no se queda en la postal del encalado. El municipio presumía de “siete maravillas” elegidas por votación vecinal. En la lista que se destaca aparecen varios puntos muy reconocibles del lugar y su entorno
- La Balsa de Cela (aguas termales).
- El monumento natural de Piedra Lobera.
- La Iglesia de Santa María (arte mudéjar, siglo XVI).
- Tres miradores con vistas a hasta doce pueblos del Valle del Almanzora.
- El sendero de las Minas del Talco (recorrido por la antigua vereda de acceso a los pozos).
Este último, el sendero de las Minas del Talco, es casi un paseo por la memoria industrial del pueblo. En el recorrido se conservan elementos como vagonetas, tolvas y antiguas instalaciones que han quedado integradas en el paisaje almeriense.
Al final, Lúcar funciona como funcionan muchos refugios de verdad. No te grita nada, no intenta impresionar a la fuerza. Simplemente está ahí. Y cuando alguien como Juan y Medio dice que vuelve una y otra vez, por algo será.
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