Un programador analógico permite decidir cuándo funciona el aparato y evitar que caliente agua sin necesidad. Su precio suele situarse entre 8 y 14 euros, una cantidad asumible para muchos hogares.
Quienes usan termo eléctrico en casa, sobre todo en viviendas sin sistema centralizado de agua caliente, pueden recortar parte del consumo con un gesto sencillo: limitar sus horas de funcionamiento. No es un detalle menor, porque este equipo puede alcanzar los 2.500 vatios y disparar la factura si permanece activo más tiempo del necesario. De hecho, no es el único electrodoméstico que puede encarecer el recibo de la luz, tal y como sucede este error común al usar el lavavajillas.
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Cómo funciona un termo eléctrico y por qué puede disparar el gasto
El termo almacena agua en un depósito y la calienta con resistencias hasta llegar a la temperatura elegida. El problema aparece después: con el paso de las horas, esa agua pierde calor y el aparato vuelve a activarse para recuperarlo. Así, el consumo se repite aunque en ese momento nadie esté usando agua caliente.
La web de la OCU da algunas pautas a seguir a la hora de elegir un termo eléctrico de forma correcta. Además, el gasto medio de agua caliente en España ronda los 35 litros al día por persona. Por eso, cualquier ajuste que evite encendidos innecesarios puede notarse en la economía doméstica. Pero atento, porque no siempre se trata de consumir menos agua, sino de calentarla solo cuando hace falta. Estas son algunas situaciones en las que el termo suele gastar más de la cuenta:
- Cuando permanece encendido durante todo el día.
- Cuando recalienta el depósito varias veces por pérdida de temperatura.
- Cuando funciona fuera de los tramos más baratos de la luz.
En pocas palabras, el aparato no siempre es el problema. Muchas veces lo que falla es el horario de uso.
Qué ventajas ofrece un programador analógico para ahorrar luz cada día
La solución más sencilla pasa por acoplar un programador analógico. Este dispositivo permite fijar las horas en las que el termo debe ponerse en marcha, por ejemplo antes de ducharse o en los momentos en los que la electricidad cuesta menos. ¿El resultado? Agua caliente cuando se necesita y menos consumo el resto del día.
Además, es una opción simple y estable, ya que no necesita conexión a internet para funcionar. Algunos termos, eso sí, ya incorporan sistemas de programación propios. En esos casos, basta con configurar bien el aparato y no haría falta comprar un accesorio adicional.
En qué se diferencia de un enchufe inteligente y cuándo compensa
A la hora de elegir, conviene comparar las alternativas más habituales. Esta tabla resume sus principales diferencias:
| Opción | Ventaja principal | Punto débil |
|---|---|---|
| Programador analógico | No necesita internet y es fácil de usar | Hay que ajustar los horarios manualmente |
| Enchufe inteligente | Permite control remoto | Depende de la conexión y puede fallar con cortes |
| Programación integrada | No exige comprar nada extra | Solo está disponible en algunos modelos |
Después de comparar, muchos hogares encuentran en el programador analógico una salida práctica: soporta hasta 16 amperios, cuesta poco y cumple una función muy concreta. ¿Merece la pena? Si el termo pasa horas encendiéndose sin necesidad, la respuesta puede estar bastante clara. Conoce más temas relacionados en nuestra sección de actualidad.
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