Dinero en minutos y devolución en semanas: la combinación que puede disparar el coste para quien llega justo a fin de mes.
Un gasto inesperado puede descolocar cualquier presupuesto. Ante esas situaciones, en los últimos años se han popularizado los microcréditos. Unos préstamos de pequeño importe (suelen oscilar entre 50 y 600 euros) que se solicitan por internet y se ingresan en apenas unos minutos. La devolución, normalmente en un mes, es rápida; el interés, en cambio, suele ser alto, alrededor del 1 % diario sobre el importe solicitado.
Según un estudio de Fintonic con datos agregados de 300.000 usuarios, más del 83 % de las personas que contratan microcréditos son jóvenes o perfiles con menor capacidad financiera para cubrir periodos de liquidez hasta la siguiente entrada de ingresos. Son, por tanto, los más expuestos a un retraso que encadene pagos y tensiones en el presupuesto mensual.
La facilidad de contratación y el poco tiempo para devolverlo hacen que el margen de error sea mínimo. Si al llegar el vencimiento no hay liquidez, aparece la tentación de pedir otro crédito para cubrir el primero y ganar unos días. ¿Te suena pedir uno para pagar el anterior? Ese es el camino que termina acumulando deudas: se tapa un agujero y se abre otro, a menudo con más coste. De hecho, el Ejecutivo ya trabaja en poner freno a estos costes, entre otras cosas, limitando por ley el nuevo techo del crédito al consumo.
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El plan del Gobierno para poner un tope a intereses y comisiones
El Gobierno ha aprobado en enero un anteproyecto de ley para limitar por primera vez en España los costes de financiación de los créditos rápidos, los microcréditos y las tarjetas revolving. La meta es evitar el sobreendeudamiento de las familias y reforzar la protección del consumidor. Estas son las medidas principales anunciadas:
| Medida | Qué implica |
|---|---|
| Plazo mínimo | Reembolso de al menos tres meses |
| Límite de interés | Tipo de interés mensual del 4 % |
| Comisión máxima | Un 5 % con un tope de 30 euros |
| Tope de coste total en la práctica | Máximo de 40 euros en el mínimo de tres meses; 20 euros si se paga a 30 días |
La idea es poner un techo claro al coste final, especialmente en créditos de importe bajo donde el sobreprecio se nota mucho.
Qué hacer si no puedes devolverlo a tiempo sin meterte en líos
¿Qué conviene hacer antes de que el retraso se convierta en un problema? Lo primero es hablar cuanto antes con la empresa que concedió el microcrédito y plantear alternativas. Estas son las opciones que suelen considerarse en estos casos:
- Pedir una ampliación de plazo, asumiendo que pueden seguir generándose intereses.
- Solicitar el fraccionamiento del pago de la deuda restante.
- Si la entidad no ofrece salida, valorar acudir a la Asociación Española de Micropréstamos (AEMIP), formada por entidades adheridas a un código de buenas prácticas.
- Negociar para evitar consecuencias del impago, como aparecer en ficheros de morosos o que el prestamista lleve el caso a juicio.
Un microcrédito puede sacar de un apuro puntual, pero encadenarlos suele salir caro. Parar un minuto y hacer cuentas sigue siendo la mejor defensa. Síguenos para conocer más novedades relacionadas con actualidad y economía.
