La luz se encarece un 17% en julio y dispara la factura de los hogares andaluces

El precio de la luz ha registrado un notable incremento durante el mes de julio. Esta subida interrumpe la racha de estabilidad tarifaria que se venía observando en el transcurso de los meses anteriores. Diversos factores explican este comportamiento: la reactivación de los conflictos geopolíticos en Oriente Medio, el aumento del consumo eléctrico derivado de las olas de calor estivales y una menor generación de origen hidráulico y solar en las franjas horarias de mayor demanda. Estos elementos han provocado, en última instancia, una elevación significativa en los recibos eléctricos de miles de familias en Andalucía.

El precio de la luz eleva la factura media un 17% debido a la crisis internacional

La incertidumbre en el Estrecho de Ormuz y la preocupación por el abastecimiento de gas de cara al invierno han encarecido esta materia prima; este recurso sigue determinando el coste eléctrico en el mercado diario durante gran parte de las jornadas. De este modo, la cotización mayorista de la electricidad experimentó un ascenso del 51% en comparación con el mes previo; se situó concretamente en los 104,75 euros por megavatio hora (MWh), un valor que representa el máximo registrado desde febrero de 2025.

En el caso de una vivienda tipo acogida al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), con 4,6 kW de potencia contratada y una demanda de 292 kWh al mes, la variación se traduce en un recibo de 77,84 euros mensuales en julio: una cifra superior a los 66,63 euros abonados en junio. El encarecimiento mensual se sitúa así en el 16,8%; no obstante, el impacto habría resultado superior sin el actual método de estimación del PVPC: este sistema pondera un 45% la cotización diaria y un 55% los mercados a plazo para atenuar las oscilaciones de la tarifa regulada.

Consecuencias de la retirada de las bonificaciones fiscales en el recibo

Al encarecimiento del mercado mayorista que determina el precio de la luz se añade la conclusión de los incentivos fiscales establecidos en el Real Decreto-ley 7/2026. Debido a que la evolución del IPC eléctrico no cumplió con los baremos exigidos por la legislación para mantener las exenciones, los usuarios vuelven a afrontar los gravámenes ordinarios:

  • El IVA aplicable retorna al tipo ordinario del 21% en la factura de la luz tras concluir la aplicación del tipo reducido del 10%.
  • El Impuesto Especial sobre la Electricidad se restablece en su porcentaje original una vez finalizada la bonificación al 0,5% que concluyó el 30 de junio.
  • El tributo sobre el valor de la producción de energía eléctrica, que grava con un 7% a las compañías y repercute en el usuario final, se aplica parcialmente este trimestre con un tipo del 4,9%.

Subvenciones activas y medidas de amparo para consumidores vulnerables

Aunque se han suprimido las ventajas fiscales de carácter general, el Ejecutivo central conserva diversos mecanismos de protección destinados a los hogares vulnerables acogidos al bono social. Hasta el 31 de diciembre de 2026, las condiciones vigentes contemplan las siguientes ventajas:

  • Una rebaja del 42,5% para consumidores vulnerables en el importe total de su recibo eléctrico.
  • Una reducción del 57,5% para consumidores vulnerables severos.
  • La imposibilidad legal de interrumpir los suministros de electricidad, gas y agua corriente a los perceptores de esta prestación.

Programas de apoyo específicos para la eficiencia energética en Andalucía

En el ámbito autonómico, los ciudadanos andaluces cuentan con recursos complementarios para amortiguar la repercusión de estos incrementos en las finanzas domésticas. La Junta de Andalucía coordina de manera directa distintos programas de subvenciones orientados al ahorro de energía y al respaldo de las familias con menores ingresos.

En este sentido, los beneficiarios del bono social de electricidad a fecha de 31 de diciembre de 2024 tienen derecho a percibir a lo largo del presente ejercicio el Bono Social Térmico: una transferencia directa concebida para sufragar los costes de climatización y agua caliente. Asimismo, la administración regional mantiene vigentes diversas ayudas para la mejora energética de inmuebles; estas partidas facilitan la implantación de sistemas fotovoltaicos de autoconsumo y la optimización del aislamiento en los edificios, lo que favorece una reducción estructural del consumo de electricidad durante las épocas de temperaturas extremas.

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