El sistema, financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, busca que las viviendas con energías renovables dependan menos de la red convencional.
La Universidad de Cádiz ha desarrollado una herramienta capaz de gestionar en tiempo real la energía de hogares que producen electricidad y calor. El proyecto, impulsado por el grupo de Tecnologías Eléctricas Sostenibles y Renovables de la UCA, se ha realizado con la colaboración de las universidades de Bayreuth y Cardiff. Su objetivo es claro, que los llamados prosumidores, es decir, quienes consumen y generan energía, aprovechen mejor cada kilovatio producido en casa. Este avance se suma a otros proyectos científicos innovadores desarrollados en Andalucía, orientados a mejorar la sostenibilidad y reducir el impacto ambiental.
Un sistema que coordina placas solares, batería, agua caliente y caldera del hogar
La solución funciona como un gestor automático que conecta los equipos principales de una vivienda eficiente: paneles fotovoltaicos, batería, termo eléctrico y caldera de gas de apoyo. Todo se coordina desde un dispositivo electrónico conectado a la red wifi doméstica.
¿La clave? Analizar en milisegundos cuánta energía solar hay disponible, qué demanda tiene la casa, cuánto excedente queda almacenado y si hace falta apoyo térmico. Con esa información, el sistema decide cuándo usar energía renovable, cuándo cargar la batería y cuándo recurrir a la red o al gas. Estos son los elementos que entran en juego:
| Elemento del hogar | Función dentro del sistema |
|---|---|
| Placas solares | Generan electricidad renovable para el consumo diario |
| Batería | Guarda excedentes para momentos de menor producción |
| Termo eléctrico | Produce agua caliente cuando hay energía disponible |
| Caldera de gas | Actúa como apoyo cuando la demanda térmica lo requiere |
Con esta combinación, la vivienda deja de funcionar como un conjunto de aparatos aislados y pasa a operar como una instalación coordinada.
Las pruebas en laboratorio muestran menos dependencia y más rapidez de cálculo
Los ensayos realizados en laboratorio arrojan un dato relevante: la dependencia de la red eléctrica baja alrededor de un 36% frente a sistemas similares sin esta gestión inteligente. Además, el uso de la caldera de gas se reduce cerca de un 3%.
La investigación también ha probado el modelo en escenarios diversos, con cambios en radiación solar, consumo y demanda de calefacción. En las situaciones más favorables, la vivienda puede cubrir casi toda su necesidad energética con la producción propia y la batería. No está nada mal para una tecnología que todavía se encuentra en validación avanzada.
Otro punto importante es la rapidez. Frente a métodos más complejos, el modelo necesita hasta 30 veces menos tiempo de cálculo, lo que permite reaccionar casi al instante ante cambios de producción o consumo.
Qué puede aportar esta tecnología a viviendas, edificios y comunidades energéticas
El desarrollo no está pensado solo para una vivienda aislada. También podría aplicarse en edificios, comunidades energéticas y sistemas de autoconsumo compartido, siempre que existan equipos capaces de comunicarse con el controlador. Entre sus posibles ventajas destacan:
- Más aprovechamiento de la energía solar generada en casa.
- Menos consumo procedente de la red eléctrica convencional.
- Mayor control sobre la batería, el agua caliente y la calefacción.
- Posibilidad de adaptar el consumo a precios eléctricos más favorables.
El equipo de investigación ya trabaja en versiones capaces de anticiparse mediante previsiones de consumo y generación. Si esta línea avanza, las viviendas podrían no solo ahorrar energía, sino también participar en la estabilidad de la red eléctrica desde pequeña escala.
Puedes consultar todos los detalles del proyecto en la web de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación.