Las carreteras andaluzas y del resto del país se preparan para un verano con controles reforzados de velocidad donde llevar ciertos dispositivos en el coche está totalmente prohibido.
El uso de los detectores de radar y otros sistemas de localización similares vuelve a estar bajo el foco de los agentes de tráfico ante el inicio de las vacaciones. La Dirección General de Tráfico ha puesto en marcha la Operación Verano 2026. Un dispositivo especial que funcionará desde el 1 de julio hasta el 31 de agosto de 2026. Durante este periodo estival, el organismo público prevé que se registren más de 104 millones de desplazamientos de largo recorrido por todo el territorio nacional. Con el propósito de disminuir la siniestralidad en carretera, dado que la velocidad inadecuada origina más del 20% de los siniestros mortales, la vigilancia será reforzada. Ante este escenario, muchos usuarios se preguntan qué herramientas de localización son legales y cuáles pueden derivar en una sanción económica.
La mayor concentración de vehículos se producirá en las fases de salida y retorno de las vacaciones. El primer operativo especial se desarrolló del 3 al 5 de julio. A este le seguirán otros periodos de control del 31 de julio al 2 de agosto, del 14 al 16 de agosto y del 28 al 31 de agosto. Asimismo, Tráfico ha planificado campañas específicas para el control de la velocidad entre el 17 y el 23 de agosto. También, del 13 al 19 de julio va a poner en marcha pruebas de detección de alcohol y drogas, junto con una vigilancia especial para los motoristas durante los fines de semana.
Qué dice la ley sobre los detectores de radar y otros dispositivos de control
La legislación actual es muy estricta respecto a los aparatos electrónicos que se pueden transportar en el vehículo. Según el texto refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, queda totalmente prohibido instalar o llevar en el coche cualquier clase de mecanismo para detectar radares.
Para evitar confusiones y posibles multas en carretera, conviene diferenciar los tres tipos de dispositivos existentes en el mercado:
- Avisadores de radar: Su uso es totalmente legal. Estos sistemas funcionan mediante bases de datos por GPS que localizan los radares fijos sobre el mapa. Emplean información pública, ya que la propia DGT difunde oficialmente la ubicación de los equipos y tramos de vigilancia en su página web.
- Detectores de radar: Estos aparatos escanean las frecuencias de los cinemómetros activos para advertir de su presencia. La normativa vigente prohíbe llevar los detectores de radar instalados en el automóvil, sin importar si están encendidos o apagados en ese momento.
- Inhibidores de radar: Son los más graves ante la ley. No solo localizan el radar, sino que emiten una señal que interfiere en su funcionamiento para evitar la medición de velocidad. Su instalación y uso están estrictamente prohibidos.
Sanciones y pérdida de puntos por llevar sistemas no autorizados
La reforma de la normativa de seguridad vial endureció los castigos para quienes intentan evitar los controles de velocidad con tecnología prohibida. Según detalla la guía divulgativa de la DGT sobre las nuevas leyes, llevar instalados estos aparatos supone una infracción directa, sin que sirva como justificación alegar que el dispositivo se encontraba apagado durante la inspección de los agentes.
Las consecuencias varían según el tipo de dispositivo:
- Por conducir un vehículo llevando detectores de radar o cinemómetros, la multa económica es de 500 euros y conlleva la retirada de 3 puntos del carnet de conducir.
- En el caso de los inhibidores, la ley califica la infracción como muy grave. Conducir un coche con un inhibidor instalado se penaliza con la pérdida de 6 puntos del permiso de conducir. Las multas por usar estos equipos de interferencia pueden alcanzar los 6.000 euros, contemplando la inmovilización del vehículo por los agentes si no se puede retirar el aparato. Las sanciones pueden llegar a 30.000 euros para los talleres que realicen la instalación.
Conocer estas diferencias resulta fundamental para comenzar el viaje de vacaciones con tranquilidad y evitar que un control de velocidad afecte al presupuesto del verano.