Greenpeace alerta sobre 46 puntos críticos en la costa andaluza y avisa del riesgo de perder 33 playas

Un informe ecologista y los datos de la Junta de Andalucía revelan el impacto del urbanismo y el cambio climático en el litoral andaluz

Las costas de Andalucía afrontan un escenario de seria vulnerabilidad debido a la presión inmobiliaria y a la crisis climática, según advierte el informe "Destrucción a Toda Costa 2026" de Greenpeace. El colectivo ecologista localiza 46 puntos críticos en una franja costera donde el 36% del suelo ya está edificado. Este modelo de crecimiento basado en el cemento ha debilitado las defensas naturales de las playas frente a los temporales, dejando expuesta una región con 917 kilómetros de costa y 562 kilómetros de playas esenciales para su economía y biodiversidad.

El impacto del urbanismo en las costas de Andalucía

La acumulación de hormigón en primera línea de playa altera la dinámica marina en las provincias del sur: la eliminación de dunas para construir paseos marítimos y viviendas suprime la barrera natural contra el oleaje. Al golpear estas estructuras rígidas, el agua rebota con mayor fuerza, acelerando la pérdida de arena y la erosión.

A pesar de esta realidad, el informe de Greenpeace señala que la actividad promotora sigue amenazando espacios litorales que aún se conservan vírgenes. Esta presión constructora se concentra en proyectos concretos:

  • El proyecto Sagitta en El Rompido, ubicado en el municipio onubense de Cartaya.
  • La fuerte presión inmobiliaria registrada en el término municipal de Tarifa.
  • El plan para urbanizar los sistemas dunares de El Barronal en Marbella.
  • El hotel ilegal de El Algarrobico en Almería, cuya licencia de obras fue anulada tras 23 años de litigios.

Respecto al hotel de El Algarrobico, el Consejo de Ministros declaró de utilidad pública estos terrenos el 11 de febrero de 2025. El Gobierno central estima un presupuesto de hasta siete millones de euros para la demolición del edificio; un proceso que, según el protocolo de 2011, se coordinará con la Junta de Andalucía para gestionar los residuos y restaurar el entorno.

Cuáles son los riesgos reales para el litoral andaluz

Los registros de la administración autonómica muestran notables diferencias provinciales. Los usos urbanos consolidados, residenciales e industriales ocupan el 9% de la costa de la comunidad. No obstante, en Málaga este porcentaje se dispara hasta el 41% de su extensión. En el lado opuesto figura Almería, con un 64% de Zona de Influencia Litoral natural, de la cual el 82% goza de protección ambiental. Por su parte, en Cádiz las áreas mixtas entre campo y ciudad ocupan 450 hectáreas, el 13% de su costa.

La Junta de Andalucía advirtió en 2025 de que, en el peor escenario climático, la subida del mar podría hacer desaparecer hasta 33 playas andaluzas para el año 2100, con retrocesos de la costa de hasta 65 metros. Esta vulnerabilidad se recoge también en la Evaluación de Riesgos e Impactos Derivados del Cambio Climático en España (ERICC-2025) del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), que sitúa al litoral entre los sectores más expuestos del país.

La pérdida de costa daña directamente al empleo. En Málaga y Cádiz, perder un solo metro de playa seca destruye entre 300 y 500 puestos de trabajo directos. Dado que el 41% de los 8.666.412 habitantes de la comunidad reside en municipios costeros, el retroceso de la arena amenaza de forma directa a la hostelería y los servicios.

Pérdidas millonarias por los temporales en las playas

Los últimos temporales ya han pasado factura a las costas de Andalucía. Los destrozos en infraestructuras y playas obligan a realizar inversiones de urgencia para reponer la arena. Greenpeace calcula que estas reparaciones en el litoral andaluz ascienden a 48,3 millones de euros, lo que supone el 20% del gasto estatal en esta materia.

Entre los puntos más afectados por las borrascas destacan:

  • La playa de Camposoto, en San Fernando, que requirió una aportación artificial de arena en 2022.
  • El núcleo de Matalascañas, donde el paseo marítimo se levantó sobre dunas móviles.
  • El espigón de Playa Motril, cuyos destrozos suponen un coste cercano a los seis millones de euros.
  • Diversos tramos del litoral con daños significativos en Adra y El Ejido.

Los ecologistas advierten que las regeneraciones mecánicas de arena son parches costosos y temporales. Frente a esto, proponen medidas basadas en la naturaleza que ya se aplican en Urbasur, en Isla Cristina, donde se preserva la duna como escudo natural, o en El Cenicero, en Torrox, donde retirar escombros facilita el movimiento natural de la arena.

Deja un comentario