Un estudio en Andalucía asocia los sensores de glucosa con casi un 65% menos de ingresos por complicaciones de diabetes tipo 2

La investigación siguió a 15.413 adultos tratados con múltiples dosis de insulina. Los ingresos agudos bajaron de 74,6 a 27,5 por 10.000 personas-año.

La Junta de Andalucía difundió el 20 de agosto de 2026 los resultados de una investigación sobre sensores de glucosa y diabetes tipo 2. El estudio del Sistema Sanitario Público de Andalucía analizó a 15.413 adultos tratados con múltiples dosis diarias de insulina. Tras iniciar la monitorización flash, la tasa de hospitalización por complicaciones agudas bajó de 74,6 a 27,5 ingresos por cada 10.000 personas-año.

El estudio detecta menos ingresos y una mejora del control de la glucosa

Los pacientes comenzaron a utilizar monitorización continua de glucosa mediante escaneo intermitente entre abril de 2022 y diciembre de 2023. El seguimiento medio fue de 22,5 meses antes de incorporar el dispositivo y de 19,1 meses después. Los autores observaron que la hemoglobina glucosilada, conocida como HbA1c, descendió de una media del 8,09% al 7,65%. La diferencia fue de 0,44 puntos porcentuales, un indicador de mejora del control glucémico.

El cambio más llamativo apareció en las complicaciones agudas que requieren hospitalización. La tasa bajó de 74,6 a 27,5 casos por cada 10.000 personas-año, con una razón de tasas de 0,37. La reducción ronda el 63% y la comunicación de la Junta la sitúa cerca del 65%. Entre estas complicaciones figuran hipoglucemia, hiperglucemia grave, cetoacidosis y estado hiperosmolar. El control diario también depende de factores más amplios, como explicamos al abordar los hábitos que alteran la glucosa.

Los pacientes ingresados permanecieron un día menos de mediana en el hospital

El estudio también encontró una reducción de la duración de las hospitalizaciones. La estancia mediana pasó de cuatro a tres días después de comenzar a utilizar los sensores. Además, los costes hospitalarios totales descendieron en 3,8 millones de dólares durante el periodo analizado. Los autores estimaron una reducción de 955.186,70 dólares por cada 10.000 personas-año. El artículo científico expresa este cálculo económico en dólares y lo relaciona con un uso más eficiente de los recursos hospitalarios.

Los resultados cardiovasculares requieren una lectura más precisa. La tasa observada pasó de 228,8 a 215,8 ingresos por cada 10.000 personas-año. Esa comparación directa no mostró una reducción estadísticamente significativa. Sin embargo, el análisis de series temporales detectó un cambio favorable respecto a la tendencia esperada sin la implantación de los sensores. El estudio habla por ello de un cambio en la tendencia de hospitalizaciones cardiovasculares, no de una caída equivalente a las complicaciones agudas.

Andalucía amplió en junio el acceso a los sensores de monitorización continua

La relevancia del estudio aumenta por un cambio reciente en la cartera sanitaria andaluza. El SAS aprobó el 5 de junio de 2026 una ampliación de las indicaciones para estos dispositivos. La resolución permite su uso en determinados pacientes tratados con al menos una dosis de insulina basal. Entre los supuestos figuran hipoglucemia grave previa, embarazo, edad inferior a 18 años o una HbA1c igual o superior al 9%.

La incorporación de estos nuevos pacientes se realizará de forma progresiva durante el curso 2026/2027 y según criterios de prioridad clínica. El SAS exige educación terapéutica adecuada y buena adherencia a las recomendaciones del equipo sanitario. La selección y el inicio del sistema se integran en la atención habitual de la persona con diabetes. Para quienes vigilan su glucemia, también resulta útil conocer otros factores capaces de provocar picos de azúcar en sangre sin una ingesta reciente.

El trabajo aporta evidencia real, pero no demuestra por sí solo una relación causal

El estudio tiene especial interés porque analiza la implantación de la tecnología en condiciones asistenciales reales y a gran escala. No se trata de un ensayo clínico aleatorizado. Es un estudio longitudinal de cohortes con diseño cuasiexperimental, por lo que sus resultados muestran una asociación, pero no prueban por sí solos causalidad. Los autores utilizaron modelos estadísticos y series temporales interrumpidas para comparar la evolución antes y después del uso de los sensores.

La monitorización flash mide de forma continua la glucosa intersticial mediante un sensor colocado sobre la piel. El usuario puede consultar los valores con un lector o un teléfono compatible. Esta información facilita observar tendencias y detectar variaciones sin depender únicamente de punciones capilares frecuentes. El estudio respalda su utilidad en adultos con diabetes tipo 2 tratados con múltiples inyecciones diarias. También aporta datos que pueden orientar futuras decisiones sanitarias en Andalucía.

Más información en el portal web oficial de la Junta de Andalucía.