La Junta de Andalucía retira un foco de 500 kilos de esta planta invasora en Palomares del Río, a solo dos kilómetros del estuario, para evitar un desastre ecológico.
La localización de un brote de camalote en Sevilla ha activado las alarmas de los especialistas de medio ambiente debido a su proximidad a uno de los ecosistemas fluviales más frágiles de la región. De acuerdo con la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, se ha intervenido un foco de jacinto de agua (Eichhornia crassipes) en una zona inundada de Palomares del Río; unos trabajos que han permitido extraer 500 kilos de material vegetal. Aunque desde el Gobierno andaluz se matiza que el volumen recuperado es bajo, el peligro real estriba en la localización del hallazgo: el punto se sitúa a escasamente dos kilómetros de la desembocadura del Guadalquivir, un entorno donde esta especie exótica podría ocasionar daños irreversibles si consigue asentarse.
La campaña de control, que comenzó tras detectarse la planta el pasado 15 de junio de 2026, no concluye con la limpieza; la administración autonómica mantendrá un seguimiento constante durante los próximos meses para evitar que queden brotes residuales capaces de regenerar la población. La elevada velocidad de multiplicación de este vegetal y la persistencia de sus raíces bajo el agua hacen indispensable una vigilancia rigurosa en el área afectada. Este no es el único desafío ambiental provocado por especies invasoras en Andalucía, donde otras como el alga asiática también están causando importantes problemas en el litoral gaditano.
Por qué preocupa la presencia de camalote en Sevilla y su entorno fluvial
El recelo de los técnicos del agua ante la aparición de camalote en Sevilla se debe a la agresividad biológica que caracteriza a esta especie flotante. Según los informes de la propia administración andaluza, este organismo vegetal puede duplicar su volumen en un intervalo de entre 5 y 14 días: esta vertiginosa tasa de crecimiento le permite formar tupidas coberturas sobre los cauces que bloquean la radiación solar, disminuyen drásticamente el oxígeno disuelto en el agua y acaban por extinguir la flora y fauna locales.
A su gran capacidad de colonización se añade una longevidad reproductiva excepcional. Existe debate científico sobre el tiempo que sus semillas resisten en el fango antes de brotar:
- La Junta de Andalucía apunta en sus documentos técnicos que las semillas del jacinto de agua conservan su capacidad de germinar durante al menos 28 años.
- La ficha de control elaborada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) acorta este periodo y sitúa la viabilidad de las semillas entre los 5 y los 20 años.
Bajo cualquiera de las dos estimaciones, la realidad es que un foco que se consideraba extinguido puede reaparecer de forma espontánea una década más tarde si retornan las temperaturas templadas y los nutrientes.
Un marco legal estricto contra las especies exóticas invasoras
El jacinto de agua está catalogado como una de las especies vegetales acuáticas más dañinas a nivel global; por ello, aparece de forma destacada en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, regulado por el Real Decreto 630/2013, que prohíbe con carácter general su tenencia, transporte, circulación y comercialización.
La preocupación no se limita al territorio español, ya que la Unión Europea también incluye a este organismo en su lista de especies exóticas preocupantes para el espacio comunitario, una clasificación modificada recientemente en su denominación mediante el Reglamento de Ejecución (UE) 2025/1422. Las autoridades advierten de que esta planta ya ha causado colapsos biológicos y graves pérdidas económicas en otras cuencas de la Península Ibérica, una experiencia que Andalucía trata de evitar a toda costa.
Cómo colaborar en la detección del camalote en Andalucía
Desde la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente se reitera que la implicación ciudadana resulta clave para el funcionamiento de la Red de Alerta Temprana. Para gestionar las notificaciones de los ciudadanos, la comunidad dispone del Programa Andaluz para el Control de las Especies Exóticas Invasoras.
En caso de que un ciudadano detecte un posible ejemplar de camalote en Sevilla o en cualquier otra zona fluvial de Andalucía, el protocolo indica las siguientes pautas:
- Evitar la retirada de la planta por cuenta propia, puesto que la dispersión de pequeños fragmentos puede crear nuevos focos corriente abajo.
- Realizar fotografías del ejemplar y registrar las coordenadas o la ubicación precisa del hallazgo.
- Remitir el formulario de aviso correspondiente a la dirección de correo electrónico facilitada por la administración (redalerta.invasoras.csma@juntadeandalucia.es).
La celeridad en dar el aviso determina la diferencia entre una erradicación sencilla y una catástrofe ambiental de enorme complejidad. El exponente más evidente de este peligro se observa en la costa andaluza con el alga asiática (Rugulopterix okamurae): esta invasión, que se inició con pequeños focos localizados, forzó al Consejo de Gobierno andaluz a declarar la situación de fuerza mayor y extrema necesidad el 29 de abril de 2026 para combatir sus nocivos impactos ecológicos y pesqueros. Con la llegada del jacinto de agua al Guadalquivir, se busca intervenir con rapidez para impedir un escenario similar.