Una reciente investigación de la Universidad de Sevilla señala que la competencia digital docente no es la adecuada

El análisis constata que los planes formativos de Magisterio y del Máster de Profesorado se encuentran desactualizados frente a los requisitos institucionales vigentes.

La competencia digital docente constituye un requerimiento esencial para los profesionales de la enseñanza en España; no obstante, la instrucción académica que adquieren los futuros docentes no progresa en paralelo a las exigencias normativas. Una investigación de la Universidad de Sevilla (US) divulgada en la Revista Educación XX1 señala un distanciamiento notable entre los programas de estudio de los títulos habilitantes y las destrezas efectivas que demanda el marco de referencia europeo DigCompEdu.

El trabajo, desarrollado por los docentes Celia Moreno-Morilla, Jonatan Castaño-Muñoz y Eduardo García-Jiménez, examina un total de 256 memorias de verificación correspondientes a titulaciones regladas que constan en el Registro de Universidades, Centros y Títulos (RUCT). De forma específica, los autores evaluaron:

  • 75 planes de estudio de grado en Educación Infantil.
  • 78 programas de grado en Educación Primaria.
  • 103 títulos de máster universitario en Formación del Profesorado.

Las conclusiones del estudio determinan que la capacitación tecnológica de los futuros maestros en el país resulta heterogénea, dispersa y, con frecuencia, indirecta. A pesar de haberse localizado 1.789 alusiones asociadas a las capacidades informáticas, únicamente el 46,5 % de estas se refiere de manera directa a las herramientas virtuales: las materias priorizan la metodología educativa digital y la elección de contenidos, omitiendo cuestiones fundamentales como la evaluación telemática, la adaptación de la enseñanza o la ciberseguridad.

Causas de la desconexión en la competencia digital docente

El origen de esta problemática radica en la antigüedad de los reglamentos que ordenan las titulaciones universitarias; los planes académicos vigentes para Magisterio y el Máster de Secundaria se elaboraron siguiendo las pautas fijadas por las órdenes ministeriales del año 2009, concretamente las disposiciones ECI/3854/2007, ECI/3857/2007 y ECI/3858/2007.

Dichas directrices preceden ampliamente al actual marco de la competencia digital docente establecido en el territorio nacional. Esta estructura estatal se renovó a través de la Resolución de 4 de mayo de 2022 dictada por la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial, con el fin de homologar el patrón español al modelo de referencia europeo DigCompEdu.

El marco legal actual contempla un procedimiento de certificación distribuido en seis ámbitos competenciales y seis escalas de evolución: A1, A2, B1, B2, C1 y C2. Debido a que las instituciones de educación superior deben regirse por las pautas fijadas en 2009, la preparación inicial de los docentes resulta incompatible con las necesidades del entorno escolar contemporáneo.

El proceso de certificación de la competencia digital docente en Andalucía

La distancia existente entre las aulas universitarias y la práctica diaria en los colegios impulsa a las autoridades públicas a diseñar mecanismos de valoración y acreditación para los docentes en ejercicio. Según datos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, desde el año 2021 se han destinado más de 1.660 millones de euros al Plan #DigEdu: una iniciativa estatal con la que se han facilitado 332.000 ordenadores, informatizado 127.629 clases y certificado a 604.440 profesores en el país.

En el ámbito regional, la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía estableció, mediante la Orden de 11 de mayo de 2025, el protocolo para homologar esta capacitación en su territorio. Este método ofrece al profesorado andaluz la posibilidad de gestionar y conseguir su acreditación formal por medio de la plataforma Séneca.

Con el objetivo de favorecer la puesta al día de los profesionales en la región, la administración andaluza ha implementado diversas acciones:

  • Validar de manera automática las certificaciones tecnológicas asociadas al ejercicio de tareas de coordinación digital en centros de primaria y secundaria.
  • Organizar convocatorias particulares dirigidas a la obtención del grado C1 tras la presentación y comprobación de pruebas de práctica profesional.
  • Admitir de forma mutua los títulos otorgados por otras regiones que se ajusten al convenio sectorial del Estado.
  • Fomentar la iniciativa Código Escuela 4.0 con propuestas como STEAM 4.0 en la etapa de infantil, primaria y secundaria obligatoria dentro de la red pública y concertada.

El estudio de la Universidad de Sevilla determina que resulta prioritario modificar las reglas de validación de los grados académicos. Únicamente mediante esta reforma se asegurará que las nuevas promociones de maestros egresen capacitadas para estructurar actividades de aprendizaje virtual, dar respuesta a la diversidad del alumnado y promover una utilización responsable de los recursos técnicos.

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