Los trabajos arqueológicos en el recinto agropecuario del monasterio de Santiponce revelan columnas históricas y tinajas de aceite de mil litros.
La restauración integral del monasterio fortificado de San Isidoro del Campo, ubicado en el municipio sevillano de Santiponce, ha permitido descubrir valiosos restos arqueológicos que aportan nuevos datos sobre su trayectoria agrícola y constructiva. Tras casi cuatro meses de labores sobre un terreno de unos 7.000 metros cuadrados, las tareas iniciales de limpieza y retirada de escombros han sacado a la luz piezas de columnas romanas y visigodas; también se han localizado siete recipientes de barro de gran tamaño empleados para almacenar aceite. Según informa la Junta de Andalucía, estas actuaciones forman parte de un plan autonómico destinado a recuperar el área productiva de este enclave monumental.
Las labores se concentran en la antigua prensa de aceite, el granero y el almacén, dependencias dedicadas históricamente a las funciones agrícolas del monasterio. Durante la presentación de los resultados, los técnicos del proyecto explicaron que las excavaciones facilitan la comprensión histórica de estas edificaciones; unas estructuras que experimentaron múltiples transformaciones arquitectónicas con el paso de los siglos.
Qué suponen los nuevos hallazgos en San Isidoro del Campo
Las piezas localizadas durante esta primera etapa de los trabajos de consolidación permiten reinterpretar la evolución de las dependencias agropecuarias del conjunto monumental:
- Fragmentos de columnas romanas y visigodas que estaban guardados en el antiguo almacén, cuyo origen se sitúa con probabilidad en el yacimiento arqueológico de la cercana ciudad de Itálica.
- Las bases de siete recipientes aceiteros de grandes dimensiones enterrados bajo el suelo de la almazara, que alcanzaban los dos metros de altura y albergaban hasta mil litros de capacidad.
- Evidencias de una red de canalización de agua de origen medieval, compuesta por un pozo de noria y un depósito que datan de la primera etapa de ocupación de la orden del Císter.
- Cerca de 25.000 tejas históricas recuperadas que se emplearán para la restauración y mantenimiento de los tejados del propio complejo religioso.
Una nueva cronología para la zona de labor
De acuerdo con las investigaciones arqueológicas lideradas por Florentino Pozo, se ha podido concretar una secuencia temporal más precisa sobre el uso de estos espacios en San Isidoro del Campo. La almazara y el silo de grano se edificaron originalmente en el siglo XVIII, periodo en el que también se acometieron diversas ampliaciones; en cambio, el almacén se construyó entre el final del siglo XIX y el inicio del siglo XX en el solar donde anteriormente se levantaba el desaparecido patio de los mármoles. Asimismo, la intervención ha permitido rescatar los suelos empedrados de la fábrica de aceite, una instalación que continuó operativa hasta la década de 1970.
Plazos y presupuesto de las obras en el monasterio sevillano
La ejecución de esta primera fase de conservación se adjudicó el 27 de octubre de 2025 a la constructora Hermanos Campano. Esta fase dispone de una asignación económica de 2.838.148 euros, financiada parcialmente a través de los fondos europeos de desarrollo regional FEDER. Las tareas, que se iniciaron en febrero de 2026, cuentan con un plazo de ejecución de 12 meses: el objetivo principal durante este año es asegurar la estabilidad de los elementos más dañados de la edificación. Esta actuación representa el punto de partida de un programa de restauración integral promovido por la Junta de Andalucía, cuya inversión global superará los 8,1 millones de euros e incluirá licitaciones posteriores para actuar en las galerías sur y este del Claustro de los Jerónimos y en la torre.
Cómo visitar este monumento histórico de la provincia de Sevilla
El conjunto monacal, erigido en el año 1301, ostenta la declaración de Bien de Interés Cultural y Monumento Histórico-Artístico desde 1872. Aunque el inmueble es propiedad de la Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos, la gestión cultural y la apertura al público corresponden al Gobierno andaluz desde 1990, en virtud de un acuerdo de cesión de uso. A pesar del desarrollo de las obras en la zona de labranza, el monumento se puede seguir visitando en las zonas autorizadas. Durante el año 2025, el monasterio registró más de 38.000 visitas, consolidándose como un referente patrimonial en el entorno de Sevilla; la entrada es libre y gratuita, con grupos limitados a 25 personas y un recorrido estimado de 45 minutos.