La DGT y la Guardia Civil no solo vigilan la velocidad o el alcohol al volante. En algunos controles también se revisa el estado del coche, y los neumáticos pueden convertirse en un problema serio para el bolsillo.
Muchos conductores se fijan en la ITV, el seguro o el permiso de circulación, pero olvidan algo tan básico como las ruedas. De hecho, igual que ocurre con los documentos obligatorios del coche, conviene revisar estos detalles antes de salir. Y ojo, porque una inspección visual en carretera puede acabar en una multa de hasta 800 euros si los cuatro neumáticos están en mal estado.
Qué revisa la Guardia Civil cuando para un coche en carretera
En estos controles, los agentes pueden comprobar elementos sencillos pero importantes para la seguridad vial: luces, estado general del vehículo, carga, peso y, sobre todo, neumáticos.
No hace falta una avería enorme para meterse en un lío. Un dibujo demasiado gastado, una raja visible o un bulto en la goma pueden bastar para que el conductor sea sancionado. El Reglamento General de Vehículos exige que los neumáticos mantengan unas condiciones mínimas de uso y que, en turismos y otros vehículos incluidos en la norma, el dibujo tenga al menos 1,6 milímetros de profundidad.
Por qué los neumáticos pueden acabar en una sanción de 800 euros
La clave está en que la sanción se aplica por cada neumático defectuoso. Las infracciones graves tienen una multa general de 200 euros, según la clasificación de sanciones de la DGT.
| Problema detectado | Riesgo para el conductor |
|---|---|
| Dibujo por debajo del mínimo legal | Multa y menor agarre |
| Grietas, deformaciones o bultos | Posible sanción y riesgo de reventón |
| Cables visibles o carcasa dañada | Vehículo en condiciones inseguras |
| Neumáticos no adecuados al vehículo | Problemas con la homologación |
Por lo tanto, si los cuatro neumáticos presentan defectos graves, la cuenta puede subir hasta esos 800 euros que tanto sorprenden a muchos conductores. ¿Lo peor? Que suele ser un fallo fácil de detectar antes de salir de casa.
La revisión rápida que evita un disgusto antes de ponerse en marcha
Antes de un viaje largo, o incluso cada pocas semanas, conviene echar un vistazo a las ruedas. No hace falta ser mecánico, pero sí prestar atención a varios detalles básicos.
- Comprobar que el dibujo no está al límite.
- Revisar que no haya cortes, grietas ni abultamientos.
- Confirmar que las medidas coinciden con la ficha técnica.
- Vigilar la presión recomendada por el fabricante.
- Asegurarse de que los neumáticos del mismo eje son compatibles entre sí.
Además, la normativa de homologación establece que los neumáticos montados en un mismo eje deben ser del mismo tipo, salvo excepciones previstas para ruedas de repuesto temporales u otros casos concretos.
Los controles de carretera no buscan solo pillar excesos de velocidad. También sirven para retirar de la circulación vehículos que no están en condiciones. Y en el caso de los neumáticos, la diferencia entre revisar a tiempo o dejarlo pasar puede ser de varios cientos de euros.
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