El anteproyecto de Ley de Crédito al Consumo refuerza la protección del cliente y limita prácticas que podían aumentar la deuda sin una petición previa.
El Ejecutivo ha aprobado un anteproyecto que cambia las reglas del crédito al consumo. Si sale adelante, los bancos ya no podrán emitir tarjetas de crédito ni ampliar el límite disponible en una tarjeta o línea de financiación sin que el cliente lo haya pedido y haya dado su consentimiento expreso. La reforma impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez, también pone el foco en las tarjetas revolving, los descubiertos y la financiación ofrecida por plataformas digitales.
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Qué cambia para los clientes con la nueva regulación del crédito al consumo
La intención del Gobierno es sencilla: que cualquier financiación adicional nazca de una decisión consciente del usuario. Durante años, algunas entidades han utilizado campañas de fidelización o promoción para ofrecer más capacidad de gasto. Parecía una ventaja, sí, pero también podía traducirse en un endeudamiento no previsto.
¿Dónde estaba el problema? En que la normativa anterior frenaba ciertos envíos no solicitados, aunque no cerraba del todo otras vías de expansión automática del crédito. Ahora el anteproyecto amplía el control y endurece las condiciones. Para entenderlo mejor, estos son los cambios clave:
| Medida | Nuevo criterio |
|---|---|
| Emisión de tarjetas de crédito | Solo con petición previa del cliente |
| Aumento del límite disponible | Solo con consentimiento expreso |
| Productos preconcedidos | Podrán anunciarse, pero no activarse automáticamente |
| Pago a plazos con intereses en comercios | Requerirá entidad autorizada o intermediario regulado |
Así, las entidades podrán seguir informando sobre préstamos o tarjetas. Lo que ya no podrán hacer es convertir esa oferta en crédito efectivo sin una confirmación clara del titular.
Las tarjetas revolving, las fintech y los comercios tendrán más control
La reforma no se queda en el consentimiento. Según informa el Banco de España, también prevé límites al coste del crédito para frenar situaciones de usura, con especial atención a las tarjetas revolving, uno de los productos más polémicos por sus tipos de interés y por alargar la deuda durante meses, o incluso años.
Además, habrá más exigencias de transparencia y restricciones en el coste de los descubiertos en cuenta. Ojo con esto: el control no recaerá solo sobre la banca tradicional. El Banco de España ampliará su supervisión a otras empresas que conceden crédito al consumo, incluidas plataformas digitales. Los principales afectados serán estos grupos:
- Consumidores, que ganan más protección y control.
- Bancos y financieras, que deberán reforzar el consentimiento previo.
- Comercios y plataformas, que no podrán aplicar intereses libremente en pagos aplazados.
En consecuencia, el mensaje de la reforma es claro: ofrecer financiación seguirá siendo posible, activarla sin que el cliente lo pida, no. Para más temas relacionados visita nuestra sección de trámites.
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