Andalucía ante el calor extremo: los mayores soportan hasta 7,5 grados menos que los jóvenes

Un estudio de la Universidad de Stanford y los planes de salud pública alertan sobre los riesgos de las altas temperaturas en la población de más edad.

El impacto del calor en personas mayores representa uno de los mayores desafíos sanitarios en España. Según un estudio de la Universidad de Stanford publicado en la revista científica The Lancet Public Health, los ciudadanos que superan los 60 años afrontan peligros mucho más altos debido a su baja tolerancia al estrés térmico. Los autores calculan que un incremento global de 1,5 grados expondrá al 22% de la población de edad avanzada en el mundo a temperaturas críticas durante un mínimo de 30 días anuales; esto supone unas 180 horas de calor incompensable.

Este fenómeno se produce cuando el organismo pierde la capacidad de regular su temperatura interna de forma autónoma. El investigador principal del análisis, Qinqin Kong, señala que las investigaciones previas no eran exactas al presuponer que la resistencia al clima extremo era idéntica en jóvenes y mayores. No obstante, las pruebas en entornos controlados revelaron que este colectivo solo conserva una temperatura corporal segura en ambientes que registran entre 4,7 y 7,5 grados menos que los soportados por la población joven.

En el ámbito nacional, el Plan Nacional 2026 del Ministerio de Sanidad opera habitualmente del 16 de mayo al 30 de septiembre, con un margen de control en las semanas adyacentes. El programa segmenta el país en 182 áreas climáticas para fijar niveles de alerta según la vinculación directa entre fallecimientos y temperaturas. Los registros del ministerio cifran en 27.564 los decesos causados por las altas temperaturas en España entre 2015 y 2025; asimismo, advierten que la mortalidad sube entre un 9,1% y un 10,7% por cada grado que sobrepase el límite de peligro.

Por qué el calor en personas mayores representa un grave riesgo biológico y social

La vulnerabilidad ante las temperaturas extremas responde a condicionantes tanto orgánicos como ambientales. Fisiológicamente, los ancianos transpiran menos, su sistema cardíaco requiere mayor esfuerzo para bombear sangre y sus vasos sanguíneos se dilatan con más dificultad, entorpeciendo la refrigeración natural. Esta situación eleva considerablemente la posibilidad de padecer accidentes cardiovasculares severos, incluyendo infartos de miocardio.

Al factor físico se añaden riesgos sociales determinantes como el aislamiento doméstico, la falta de autonomía personal, el uso de ciertos fármacos o las enfermedades crónicas. Pese a que los estudios científicos evalúan los riesgos desde los 60 años, las estrategias de salud pública en España fijan la edad de protección especial a partir de los 65 años para optimizar la gestión de los servicios de asistencia.

Cómo protege Andalucía a su población más vulnerable ante las altas temperaturas

La región andaluza se sitúa a la cabeza de este desafío demográfico. De acuerdo con los datos oficiales, en 2025 la comunidad sumaba 8.674.251 habitantes, con un 19,1% de personas mayores de 65 años y una tasa de dependencia de la tercera edad del 28,3%. Con el fin de abordar esta coyuntura, el Ejecutivo autonómico ratificó la Estrategia frente al Desafío Demográfico 2025-2030 en julio de ese mismo año.

En materia de salud, el plan autonómico contra las temperaturas extremas funciona anualmente del 15 de mayo al 30 de septiembre, priorizando a ancianos, pacientes crónicos y niños. El Servicio Andaluz de Teleasistencia destaca como un recurso esencial, prestando cobertura a cerca de 300.000 usuarios con un promedio de 82 años. En el periodo veraniego, esta plataforma realizó 10.238 llamadas de control y remitió 213.833 mensajes de texto informativos.

Recomendaciones del Servicio Andaluz de Salud para prevenir emergencias

Para evitar complicaciones graves durante las jornadas de temperaturas elevadas, las autoridades sanitarias andaluzas aconsejan seguir las siguientes pautas de autocuidado:

  • No realizar actividades físicas ni salir a la vía pública en las horas de mayor insolación, concretamente entre las 11.00 y las 16.00 horas.
  • Ingerir agua de forma continua durante toda la jornada para asegurar una correcta hidratación, sin esperar a sentir sed.
  • Resguardarse en las habitaciones menos calurosas del domicilio y acondicionar el espacio con ventiladores o aire acondicionado.
  • Vigilar la aparición de señales de alerta como cefaleas agudas, decaimiento general o desorientación.
  • Contactar urgentemente con los servicios médicos ante indicios de golpe de calor, situación que puede ocurrir si el paciente llega a una temperatura corporal de 40 grados.

Las proyecciones demográficas mundiales indican que el colectivo mayor de 60 años se duplicará para el año 2050, alcanzando casi los 2.100 millones de personas. En ese contexto, se prevé que más del 23% de los ciudadanos que superen los 69 años habitará en regiones con temperaturas extremas que sobrepasen los 37,5 grados. Por ello, la anticipación y la adecuación de viviendas y entornos urbanos resultan fundamentales para salvaguardar el bienestar de la población anciana.