Andalucía logra producir hidrógeno con bacterias y residuos del biodiésel

Investigadores de la Universidad de Cádiz han desarrollado un proceso biotecnológico que convierte glicerol sobrante en una fuente de energía limpia.

Un equipo del grupo Biotecnología Molecular de la UCA ha obtenido hidrógeno a partir de subproductos de la industria de los carburantes, en concreto del glicerol generado durante la fabricación de biodiésel. La clave está en combinar dos microorganismos para transformar un residuo abundante en un biogás con potencial en la transición energética, en línea con lo que ya apunta la revolución del hidrógeno verde en Andalucía. El sistema, validado en laboratorio, refuerza la economía circular y apunta a futuras aplicaciones industriales.

Cómo convierte la Universidad de Cádiz el glicerol del biodiésel en hidrógeno

El procedimiento se apoya en dos bacterias que trabajan de forma secuencial. Primero, una cepa modificada de Escherichia coli transforma el glicerol en ácido málico mediante fermentación oscura, es decir, sin necesidad de luz. Después, Rhodobacter capsulatus utiliza ese compuesto para producir hidrógeno por fotofermentación.

¿Dónde está una de las claves? En el diseño de la primera bacteria. Los investigadores recurrieron a la ingeniería metabólica y a la biología de sistemas para lograr una conversión eficiente. En esa fase alcanzaron concentraciones de ácido málico cercanas a 11 gramos por litro en unas 24 horas y comprobaron que el sistema podía funcionar, al menos, durante 72 horas. Así se resume el proceso:

EtapaMicroorganismoResultado
PrimeraEscherichia coliConvierte glicerol en ácido málico
SegundaRhodobacter capsulatusGenera hidrógeno a partir de ese sustrato

Esta secuencia permite aprovechar un desecho industrial y darle valor dentro de la misma cadena productiva.

El proceso reduce costes, evita purificaciones y mejora la viabilidad industrial futura

Otra novedad del estudio es que no hace falta purificar el ácido málico antes de pasar a la segunda fase. Según Antonio Valle, “Esto simplifica el proceso y reduce costes, lo que facilita su aplicación industrial”. No es un detalle menor.

Además, el equipo utilizó microbiorreactores de última generación del Instituto de Investigación de Biomoléculas INBIO de la Universidad de Cádiz, con control simultáneo de temperatura, oxígeno y pH. Los autores añaden que el sistema puede ser incluso más eficiente que el uso de glicerol puro.

Por qué este avance andaluz encaja con la economía circular y la energía limpia

El interés del hallazgo va más allá del laboratorio. El hidrógeno está considerado uno de los combustibles con más recorrido en la transición energética porque su uso no genera emisiones de dióxido de carbono. Sin embargo, buena parte del que se produce hoy procede de combustibles fósiles. Los expertos destacan tres ventajas principales de esta propuesta:

  • Revaloriza un residuo abundante de la industria del biodiésel.
  • Refuerza un modelo de economía circular en las biorrefinerías.
  • Abre la puerta a producir energía limpia con menor huella ambiental.

¿Y por qué importa tanto el glicerol? Porque se generan más de 50 millones de toneladas al año y su acumulación plantea problemas de sostenibilidad para el sector. Aun así, los investigadores subrayan que todavía hay que optimizar el rendimiento y estudiar su viabilidad a gran escala. En paralelo, ya exploran junto a la profesora Gema Cabrera una línea similar para revalorizar bagazo de cerveza. El trabajo ha contado con apoyo de la Junta de Andalucía y de la Cátedra Fundación Cepsa. Conoce otra noticias de actualidad en Andalucía.

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