Terremotos en Granada: expertos alertan de posibles daños invisibles en la estructura de los edificios

Expertos en ingeniería industrial y de caminos señalan que las estructuras de las viviendas afectadas por la reciente actividad sísmica necesitarán estudios y peritaciones para garantizar su seguridad a largo plazo.

Los recientes terremotos en Granada han despertado la preocupación sobre el estado de conservación de las edificaciones y las infraestructuras de la provincia. A raíz de los últimos movimientos de tierra, diversos especialistas del sector han alertado de que estas sacudidas pueden haber ocasionado deterioros no perceptibles a simple vista que pongan en riesgo la estabilidad estructural de los inmuebles a largo plazo. En este sentido, el presidente del Consejo General de Colegios de Ingenieros Industriales, Carlos Medina, señala que resultará imprescindible llevar a cabo múltiples evaluaciones técnicas en el área para confirmar si las viviendas siguen siendo seguras.

«Aunque no se haya producido un derrumbe, la actividad sísmica puede causar fisuras imperceptibles que mermen la resistencia futura de la estructura», explica Medina, incidiendo en que tanto los ayuntamientos como las comunidades de propietarios deberán afrontar una fase de revisiones técnicas minuciosas.

Cómo detectar los daños ocultos en las viviendas tras los terremotos en Granada

La depresión granadina representa la zona con mayor dinamismo tectónico de la parte central de las cordilleras Béticas y figura entre los puntos de mayor peligro sísmico de la Península, de acuerdo con los datos del Instituto Geográfico Nacional. El registro histórico provincial revela fenómenos de gran fuerza, como la serie de Atarfe y Santa Fe entre 2020 y 2021, que acumuló más de 3.000 sacudidas. Recientemente, en agosto de 2026, el territorio volvió a temblar con un sismo de magnitud 3,7 en La Zubia y otro de intensidad 5 en Alhendín, percibidos con claridad por la población.

Ante la persistencia de estos movimientos, resulta fundamental que los vecinos aprendan a distinguir entre un desperfecto estético y una patología estructural grave. Los expertos aconsejan vigilar con atención una serie de indicios tanto en el interior como en el exterior de los inmuebles:

  • Presencia de grietas diagonales en muros de carga, columnas o vigas.
  • Desviaciones en los marcos de puertas y ventanas que impidan su correcto cierre.
  • Caída de azulejos, desprendimientos profundos de yeso o fisuras en las escaleras.
  • Grietas en la fachada externa o variaciones en las juntas de dilatación del bloque.

En aquellos casos donde los daños afecten a los cimientos, elementos de soporte o cerramientos, la Junta de Andalucía recomienda consultar de inmediato con arquitectos o aparejadores. La normativa de mantenimiento autonómica estipula que las inspecciones periódicas pueden obligar a las comunidades a acometer reparaciones urgentes para preservar las condiciones de habitabilidad y seguridad del edificio.

La normativa sismorresistente en España bajo el foco de los expertos

El debate técnico no se limita a la reparación de las patologías detectadas, sino que analiza la propia legislación constructiva nacional. En la actualidad, el marco de referencia obligatorio sigue siendo la directriz NCSE-02, aprobada por el Real Decreto 997/2002. Si bien el Código Estructural autoriza el empleo de los eurocódigos en la obra pública, las promociones de viviendas continúan sujetas a una regulación estatal que acumula más de veinte años de vigencia.

A este respecto, el portavoz del Instituto de la Ingeniería de España, Ramiro Aurín Lopera, sostiene que la actual reglamentación no resulta óptima debido a que no se fundamenta en la flexibilidad de la edificación: «Bajo este reglamento, si los movimientos telúricos no presentan una gran magnitud, las estructuras consiguen aguantar el impacto», apunta el experto.

Aurín lamenta que en España no se aplique de forma integral el denominado Eurocódigo 8, un protocolo de seguridad diseñado específicamente para salvaguardar la vida de las personas. Este marco europeo busca que el inmueble experimente deformaciones de forma controlada antes de sufrir una fractura repentina, ofreciendo así un aviso visual para que los habitantes desalojen el lugar de forma segura. Igualmente, el ingeniero destaca que la normativa comunitaria regula de manera más estricta elementos críticos como las fachadas, cornisas y ornamentos exteriores, que suelen desprenderse y causar heridos durante los temblores.

Planes de emergencia y medidas de autoprotección en Andalucía

La anticipación y la rapidez operativa constituyen las únicas herramientas eficaces, dado que la Dirección General de Protección Civil y Emergencias advierte de la imposibilidad científica de predecir el momento, localización o fuerza de un seísmo. Conviene recordar que en España se registran anualmente entre 1.200 y 1.400 temblores, la mayoría imperceptibles.

En el ámbito autonómico, la administración andaluza dispone del Plan de Emergencias ante el Riesgo Sísmico en Andalucía, en vigor desde 2009. Este documento se complementa con las directrices de la Junta de Andalucía para integrar los planes municipales dentro del Plan Territorial de Emergencia regional. Asimismo, a escala estatal, Protección Civil ha actualizado los criterios básicos frente al riesgo sísmico, reforzando la evaluación del estado de los edificios y la preparación de los equipos de rescate.