El restaurante de la A-4 en Jaén que lleva 78 años triunfando con su paté de perdiz

Este clásico de la gastronomía de carretera en Jaén cumple 78 años de historia ofreciendo cocina tradicional de caza en ambos sentidos de la autovía.

Cuando se realizan trayectos de larga distancia en vehículo, la experiencia va más allá de repostar combustible: la oferta gastronómica juega un papel fundamental. En este sentido, cuando un alto en la ruta brinda una propuesta culinaria esmerada, una atención personalizada y una trayectoria de varias décadas, el descanso se transforma: deja de ser una simple pausa técnica para integrarse como un atractivo más del itinerario.

En la autovía del Sur, la arteria vial que conecta la capital del país con Sevilla y se prolonga hasta Cádiz, existe un punto de referencia grabado en la memoria de los conductores: Orellana Perdiz. Este restaurante en la A-4, que dispone de instalaciones a ambos lados de la calzada, ha consolidado su prestigio gracias a sus especialidades de caza, sus platos en escabeche y, de manera muy destacada, un paté de perdiz que ya es un referente para los habituales de esta ruta.

Dónde está exactamente este restaurante en la A-4 y cómo parar

La localización de este establecimiento resulta idónea para quienes transitan por el sur de la península, especialmente en periodos de alta densidad circulatoria como la Operación Verano 2026 coordinada por la Dirección General de Tráfico (DGT). El complejo hostelero se ubica en el término municipal de La Carolina, situado en la provincia de Jaén, concretamente a la altura del kilómetro 265 de la A-4.

Al contar con accesos en ambas direcciones de la marcha, los conductores pueden detenerse cómodamente sin desviarse de su rumbo:

  • Sentido Sevilla (dirección sur): Entrada directa a través de la salida del kilómetro 265.
  • Sentido Madrid (dirección norte): Entrada directa a través de la salida del kilómetro 266.

La calidad del establecimiento viene avalada por un Solete de la Guía Repsol y, asimismo, por el galardón «Jaén, paraíso interior» 2024, otorgado por la Diputación de Jaén en reconocimiento a su labor de promoción turística. Actualmente, el horario de servicio al público está fijado de 13:00 a 16:30 horas para los almuerzos y de 20:00 a 23:30 horas para las cenas; el teléfono para gestionar reservas es el 953 660 600 y el correo de contacto es info@orellanaperdiz.es.

El origen del famoso paté de perdiz y su cocina de caza

De todas las opciones que componen su oferta gastronómica, el paté de perdiz destaca como la verdadera seña de identidad del local. Esta elaboración, reconocida hoy como un producto emblemático de la gastronomía jiennense surgido en este entorno, se confecciona siguiendo fielmente la fórmula original empleada desde la apertura del negocio.

Las materias primas que integran esta receta artesanal son las siguientes:

  • Perdiz de campo.
  • Hígado de ave y grasa de cerdo ibérico.
  • Hortalizas frescas, ajo y sal.
  • Aceite de oliva virgen extra con sello de la provincia de Jaén.
  • Vino blanco y una combinación exclusiva de especias.

Aparte de consumirse en los comedores de este restaurante en la A-4, el público tiene la opción de adquirir este producto envasado en conserva en la zona de tienda de la propia instalación. Junto a este emblema culinario, la carta sobresale por sus elaboraciones de monte y platos escabechados, entre los que destacan las migas acompañadas de faisán, el conejo, el lomo de ciervo o el jabalí.

Una venta familiar con 78 años de trayectoria culinaria

Aunque habitualmente se hace referencia a un recorrido de siete décadas, los inicios documentados de este restaurante en la A-4 se sitúan en 1948: año en el que los fundadores, Vicente Orellana junto a su esposa María, pusieron en marcha el primer negocio bajo la denominación de Orellana-La Casa de la Perdiz. De este modo, en el presente ejercicio de 2026, la firma celebra ya 78 años de historia en la autovía andaluza.

Los fogones iniciales se nutrieron del recetario tradicional de Castilla-La Mancha que la fundadora heredó de sus antepasadas, procedentes de una comarca con un arraigado arraigo en la actividad cinegética. La reputación del local creció con rapidez: un hito que se reflejó en su participación en el I Concurso Exposición Nacional de Gastronomía de Zaragoza en 1974.

En la actualidad, es la tercera generación de la saga familiar la encargada de dirigir el establecimiento, preservando los procesos de cocina tradicionales y garantizando una atención ágil a los viajeros. Para aquellos que realizan una parada rápida, las instalaciones disponen también de un espacio de barra más dinámico donde se sirven bocadillos y raciones sencillas, manteniendo siempre la identidad de la cocina de la sierra.

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