El doctor Rumoroso alerta sobre los riesgos cardiovasculares del verano: estas son las recomendaciones del SAS

El aumento de las temperaturas obliga al corazón a realizar un sobreesfuerzo y activa los protocolos de emergencia en Andalucía

La salud cardiovascular en verano experimenta una amenaza silenciosa y severa provocada por la repercusión directa de las temperaturas extremas en el aparato circulatorio. Algo que es habitual en la comunidad andaluza, con varias provincias en alerta de AEMET. En situación de calor, el organismo se ve obligado a realizar un trabajo adicional para equilibrar su temperatura interna frente al ascenso térmico estival. Por lo tanto, se trata de una sobrecarga física que suele pasar inadvertida mientras la atención general se centra en el cuidado dérmico ante la radiación solar.

De acuerdo con el doctor José Ramón Rumoroso, director de la Fundación EPIC, la ciudadanía tiende a descuidar el sistema circulatorio en los meses vacacionales: «En la temporada estival lo minimizamos en exceso; está muy interiorizado el uso de protección solar cutánea, pero apenas se reflexiona sobre el hecho de que las altas temperaturas representan, fundamentalmente, una exigencia cardíaca añadida», apunta el experto.

Ante el ascenso térmico, el organismo desencadena la vasodilatación periférica con el fin de transferir el calor interno hacia la superficie corporal, redirigiendo el flujo sanguíneo a la piel; este proceso acelera el ritmo cardíaco y reduce la tensión arterial. Este escenario se agrava en caso de déficit hídrico: la densidad de la sangre aumenta y dificulta su circulación, lo que incrementa el peligro en pacientes con insuficiencia cardíaca o bajo tratamiento con diuréticos. Consiguientemente, adoptar pautas preventivas resulta determinante para proteger la salud cardiovascular en verano sin asumir contingencias evitables.

Cómo cuidar la salud cardiovascular en verano según los médicos

Con el objetivo de eludir incidencias severas, el Servicio Andaluz de Salud recomienda incorporar hábitos de prevención en la rutina diaria: el seguimiento de las personas con patologías cardíacas crónicas o que reciben terapias farmacológicas concretas debe realizarse de manera estricta.

Las pautas fundamentales de prevención son:

  • Ingerir agua de forma constante sin esperar a manifestar sensación de sed.
  • Prescindir de las bebidas con alcohol debido a que incrementan la pérdida de líquidos.
  • Restringir la actividad física durante las franjas horarias de máxima exposición solar.
  • Acudir al facultativo de atención primaria en caso de consumir diuréticos o antihipertensivos.

Las alertas por calor extremo y su impacto en Andalucía

Los organismos públicos de salud monitorizan de forma constante el incremento de las temperaturas: el Ministerio de Sanidad desarrolla su estrategia nacional preventiva entre el 13 de mayo y el 30 de septiembre para evaluar la evolución de la mortalidad. Según los registros del sistema de monitorización MoMo, se calculan 27.564 fallecimientos asociados al calor extremo en el país en el periodo de 2015 a 2025; el índice de letalidad se eleva entre un 9,1% y un 10,7% por cada grado que sobrepase el límite de seguridad determinado.

En el marco autonómico, el Gobierno andaluz despliega su dispositivo específico para afrontar la canícula hasta el 30 de septiembre: la relevancia de estas actuaciones queda patente en los balances oficiales de la Junta de Andalucía, que contabilizaron 427 intervenciones de emergencia por dolencias vinculadas al ambiente cálido entre el 11 de mayo y el 14 de junio de 2026.

Síntomas de alarma ante un golpe de calor

Desde el Servicio Andaluz de Salud se cataloga como colectivos de riesgo a los ciudadanos mayores de 65 años, gestantes, menores y personas con antecedentes de cardiopatía. Resulta prioritario reconocer las manifestaciones fisiológicas de alerta para reaccionar con celeridad: se aconseja contactar inmediatamente con el teléfono de urgencias 061 o trasladarse al punto de atención sanitaria más cercano.

Los síntomas que requieren atención médica urgente son:

  • Espasmos musculares dolorosos acompañados de cefalea aguda.
  • Desorientación cognitiva, astenia severa o letargo pronunciado.
  • Superficie cutánea con temperatura elevada, eritematosa y carente de sudor.
  • Cuadros de náuseas, síncopes o episodios convulsivos.

El peligro de descuidar los hábitos saludables en vacaciones

La temporada de descanso suele modificar los hábitos cotidianos de los enfermos, circunstancia que propicia desajustes clínicos de diversa consideración. El doctor Rumoroso apunta que la equivocación más habitual radica en «olvidar la terapia farmacológica y los seguimientos habituales» bajo la falsa premisa de que una pausa breve carece de consecuencias.

A esta falta de adherencia terapéutica se añade en ocasiones el denominado «síndrome del corazón en vacaciones»: una alteración derivada de la ingesta copiosa de alimentos, el incremento del consumo alcohólico y la privación de sueño. Esta conjunción de factores favorece la aparición de arritmias, singularmente la fibrilación auricular, en sujetos sin patologías previas. Por consiguiente, la prudencia y el autocuidado son indispensables para salvaguardar la salud cardiovascular en verano; en caso de realizar ejercicio físico, este debe ser paulatino, programado a primera o última hora del día y con un ritmo moderado que «permita entablar un diálogo verbal de forma simultánea».

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