Guía para reclamar daños al seguro tras un incendio según la OCU

Si sufres un fuego en tu vivienda o negocio, el tiempo y las pruebas son claves para recibir la indemnización de tu póliza.

La provincia de Almería se ha visto sacudida en los últimos días por el trágico incendio de Los Gallardos, que ya ha sido estabilizado. La pérdida de un hogar o de un negocio tras un incendio es una de las situaciones más difíciles a las que se puede enfrentar una familia. Cuando el fuego da un respiro, comienza un laberinto burocrático con las compañías aseguradoras que conviene conocer al detalle para evitar perder los derechos de indemnización.

En Andalucía, el Servicio de Emergencias 112 Andalucía es el teléfono único y gratuito al que se debe llamar de forma inmediata ante cualquier conato de fuego. Desde este organismo de la Junta de Andalucía insisten en que, una vez que se declara un fuego en una vivienda, la prioridad absoluta es ponerse a salvo, no volver a entrar bajo ningún concepto para recuperar objetos personales y seguir estrictamente las indicaciones de los bomberos. Una vez garantizada la seguridad física, llega el momento de evaluar los daños materiales y gestionar la póliza.

Cómo actuar con tu seguro de hogar tras un incendio

Lo primero que exige la ley es actuar con rapidez y diligencia. Según establece la Ley de Contrato de Seguro, el asegurado tiene la obligación legal de comunicar el siniestro a la compañía en un plazo máximo de 7 días desde que tiene conocimiento del mismo.

Además de esta comunicación inicial, el afectado dispone de un margen de 5 días desde la notificación para remitir a la aseguradora una relación detallada de los bienes que se han salvado, los que han resultado dañados y una estimación de las pérdidas.

Para que el proceso de reclamación prospere con garantías, resulta de vital importancia recopilar todas las pruebas posibles antes de que se altere el escenario. Se aconseja realizar las siguientes acciones:

  • Tomar fotografías y vídeos detallados de todas las habitaciones y objetos afectados.
  • Conservar facturas de compra, recibos o documentos que acrediten el valor de los bienes destruidos.
  • Recopilar recortes de prensa, informes de los bomberos o de la policía local que certifiquen el suceso.
  • Guardar los justificantes de los gastos urgentes que se realicen, como la estancia en un alojamiento provisional.

La propia normativa reguladora determina que el asegurado debe emplear todos los medios a su alcance para aminorar las consecuencias del siniestro. Si la compañía demuestra que el tomador no hizo nada por salvar lo que era posible o por evitar que el daño fuera a más, la aseguradora tiene la potestad de reducir la prestación económica de forma proporcional.

Qué cubre exactamente la póliza de incendios

La cobertura obligatoria de incendios en los seguros del hogar protege contra los daños materiales causados por la acción directa del fuego y sus consecuencias inevitables. Esto incluye no solo lo que queman las llamas, sino también los destrozos provocados por las medidas de extinción (como el agua de los bomberos), las tareas de salvamento o el transporte de los objetos para ponerlos a salvo.

Si el inmueble afectado forma parte de una comunidad de vecinos, es muy probable que existan dos seguros concurrentes: el particular del hogar y el de la comunidad de propietarios. El seguro comunitario suele cubrir los daños al continente (suelos, techos, paredes y bajantes), mientras que la póliza privada se encarga del contenido. Si existe una cobertura doble sobre la estructura, los costes de reconstrucción se repartirán de forma proporcional entre ambas entidades.

En el caso de que el fuego haya sido provocado por un tercero, el perjudicado o sus herederos tienen acción directa para reclamar contra el asegurador del causante. En esta situación, la compañía del responsable solo podría negarse a pagar si demuestra la culpa exclusiva de la víctima.

Los plazos legales que tiene la aseguradora para pagar

Las compañías de seguros no pueden demorar los pagos de forma indefinida. La normativa estatal establece que la aseguradora está obligada a abonar el importe mínimo de lo que ya se haya evaluado en un plazo de 40 días desde la declaración del siniestro.

Para la liquidación total de la indemnización o la reconstrucción del inmueble, el plazo general es de tres meses. Si transcurre este periodo de tres meses sin que la compañía haya reparado el daño o indemnizado al asegurado por una causa que le sea imputable, la indemnización se incrementará con un interés de demora del 20% anual.

Daños en vehículos y explotaciones agrarias

Si el fuego afecta a un vehículo, la cobertura dependerá del tipo de póliza contratada. El seguro obligatorio de coche solo cubre la responsabilidad civil frente a terceros. Para recibir una compensación tras un incendio en el automóvil, es necesario disponer de una póliza a todo riesgo o de un seguro a terceros ampliado que incorpore de forma expresa la cobertura voluntaria de incendio.

Por otro lado, para el sector primario andaluz, las pérdidas en campos y cabañas ganaderas se gestionan a través de Agroseguro. En las explotaciones agrícolas, el plazo para comunicar el siniestro es de 7 días, y el agricultor debe presentar una copia autentificada de la declaración ante la autoridad competente para que se inicie la tasación. En el caso de la ganadería, el aviso debe darse en un plazo de 24 horas tras el siniestro, y los restos de los animales deben conservarse para la peritación, que se realizará en un máximo de 72 horas tras la notificación. No cumplir con estos plazos rigurosos puede suponer la pérdida total del derecho a la indemnización.

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