El Gobierno andaluz descarta la transmisión en humanos, equinos y pájaros, pero constata un fuerte aumento de insectos vectores cerca de Doñana y el Bajo Guadalquivir
De acuerdo con la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, actualmente no se registran contagios en personas ni propagación activa del virus del Nilo occidental en el territorio autonómico. Aunque los exámenes médicos y los análisis veterinarios siguen ofreciendo resultados negativos. El seguimiento de los insectos ha generado preocupación debido al aumento constante en la cantidad de mosquitos vectores, detectado sobre todo en diversas localidades sevillanas.
Las autoridades autonómicas mantienen movilizados a unos 400 profesionales sanitarios en las provincias andaluzas; su labor consiste en vigilar la situación, frenar las plagas y orientar a los ayuntamientos en los trabajos de desinsectación y prevención. Según datos de la administración regional, el personal técnico ha completado ya 759 inspecciones en 164 poblaciones, junto con la supervisión de desagües y estaciones de medición en otras 87 localidades para asegurar que las medidas aplicadas funcionan correctamente.
Cuáles son las localidades andaluzas con mayor concentración de insectos vectores
Los datos obtenidos de las estaciones de muestreo señalan un escenario de vigilancia prioritaria en la zona del Bajo Guadalquivir; la mayor cantidad de ejemplares hembra de las especies que actúan como vectores del patógeno se localiza en los siguientes puntos:
- La Puebla del Río (Brazo del Este): constituye el área crítica con más de 10.000 insectos hembra capturados en los dispositivos de control.
- La Puebla del Río (Cañada de los Pájaros): muestra una densidad muy elevada con más de 3.500 ejemplares localizados.
- Los Palacios y Villafranca (Humedal del Cerro de las Cigüeñas): los sistemas de medición han atrapado más de 1.000 mosquitos en este paraje húmedo.
- Coria del Río: reporta una presencia moderada que sobrepasa las 450 capturas de insectos.
- La Puebla del Río (Dehesa de Abajo y núcleo urbano): registra valores intermedios entre los 250 y los 350 ejemplares en las áreas forestales y urbanas.
Más allá del territorio sevillano, los análisis periódicos del Gobierno andaluz revelan también una presencia notable de estos insectos en Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz, y en Roquetas de Mar, en Almería; del mismo modo, se aprecian cifras intermedias en diversas áreas de Córdoba, Granada, Jaén y Málaga, una circunstancia que exige la continuidad de las estrategias locales de control en casi toda la comunidad autónoma.
Funcionamiento del protocolo de aviso ante el virus del Nilo occidental y definición de zona en alerta
Las directrices de la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía detallan con precisión las etapas de riesgo para actuar con rapidez ante posibles amenazas sanitarias; la catalogación de «zona en alerta» se decreta exclusivamente si se confirma la presencia real del virus a menos de 1.500 metros de cualquier espacio habitado.
Esta consideración excepcional posee una naturaleza temporal y un plazo fijado de cuatro semanas; si a lo largo de este periodo de observación exhaustiva no se halla rastro del patógeno en insectos, aves o caballos locales, la población abandona dicha clasificación de riesgo. En el transcurso de la campaña de 2025, un conjunto de 31 localidades andaluzas se encontró bajo esta advertencia; aquel año concluyó con un registro de cuatro personas infectadas, siete equinos y tres aves silvestres contagiadas, sin que se lamentaran muertes, un dato notablemente menor comparado con los 11 fallecimientos del ejercicio anterior.
Recomendaciones de protección institucional ante las picaduras de insectos
Con objeto de evitar la transmisión de la enfermedad, los responsables sanitarios recuerdan la relevancia de que la ciudadanía adopte pautas de protección individuales; para ello, la Junta de Andalucía facilita guías con recomendaciones básicas para disminuir el riesgo en viviendas y espacios públicos:
- Utilizar repelentes de mosquitos autorizados y respetar rigurosamente las pautas de uso del fabricante.
- Colocar mosquiteras en ventanas y accesos para impedir la entrada de insectos al interior de las viviendas.
- Evitar el estancamiento de agua en recipientes, macetas, cubos o platos, al constituir espacios propicios para la cría de larvas.
- Usar prendas de manga larga y pantalones de tonos claros si se transita por zonas húmedas o al amanecer y atardecer.
¿Conseguirán el cuidado ciudadano y la actuación municipal frenar la propagación de las picaduras este verano? De momento, las tareas de prevención paracen haber dado sus frutos.