El neurólogo Luigi Ferini Strambi explica por qué el reloj biológico se adelanta con la edad y cómo diferenciar los cambios fisiológicos de las señales de alerta
El sueño en personas mayores experimenta alteraciones biológicas que acostumbran a modificar los patrones de descanso y la solidez del sueño. Con el avance de la edad, el ritmo circadiano que gobierna los procesos fisiológicos tiende a anticipar sus etapas. Según detalla el neurólogo Luigi Ferini Strambi, responsable del Centro de Medicina del Sueño del IRCCS Ospedale San Raffaele en Italia; esta circunstancia hace que las personas de edad avanzada tengan la tendencia de ir a la cama y despertar más temprano, puesto que el descenso térmico corporal ocurre antes.
Esta evolución orgánica no implica que el organismo precise descansar menos tiempo. A pesar del mito social de que la vejez disminuye los requerimientos de descanso, diferentes directrices médicas de carácter oficial precisan que los adultos a partir de los 65 años requieren dormir entre 7 y 8 horas diarias para conservar un bienestar adecuado. No obstante, la organización de ese reposo resulta más liviana, discontinua y propensa a verse afectada por factores del entorno. De hecho, diversos estudios advierten de que dormir poco acelera el envejecimiento del cerebro, el corazón y el sistema inmunitario.
Por qué cambia el sueño en personas mayores según la neurología
La composición del descanso nocturno se organiza en periodos que combinan el sueño REM (fase de gran dinamismo mental y ensoñaciones) y el sueño NoREM. Este último se compone de tres fases esenciales que transcurren desde la somnolencia inicial hasta el descanso más restaurador. Con el transcurso del tiempo, el cerebro experimenta una disminución en la duración e intensidad de dichos intervalos.
Esta alteración en la dinámica del sueño en personas mayores merma el tiempo dedicado a las etapas de descanso más reparadoras. La etapa 3 del sueño NoREM (el sueño profundo) resulta fundamental para garantizar la actividad del sistema glinfático: este proceso depura el cerebro de proteínas nocivas, como el beta-amiloide, cuya concentración se vincula al desarrollo del Alzheimer. Si el descanso profundo se reduce, esta depuración y la fijación de recuerdos pierden efectividad.
Pautas para mejorar el descanso y evitar el insomnio
Para reducir las interrupciones nocturnas y elevar el bienestar general, los especialistas recomiendan implantar hábitos de control del sueño que faciliten la reconfiguración del reloj interno.
Las pautas fundamentales para favorecer el reposo diario son:
- Prescindir de descansos diurnos prolongados, restringiendo las siestas a un límite de 30 o 40 minutos y procurando que concluyan antes de las 15.00 horas.
- Conservar la habitación en circunstancias idóneas de penumbra, ausencia de ruidos y con un clima templado.
- Evitar el uso de dispositivos móviles, tabletas o pantallas de televisión al menos media hora antes de conciliar el sueño.
- Relacionar el espacio de la cama únicamente con el descanso, impidiendo dormirse en el sofá o llevar a cabo tareas distintas en el dormitorio.
- Fijar pautas horarias constantes para acostarse y levantarse a lo largo de toda la semana.
Adoptar estos hábitos saludables contribuye a regular el sueño en personas mayores sin recurrir inicialmente a tratamientos médicos, favoreciendo que el cuerpo se acomode de manera orgánica a sus ritmos biológicos actuales.
Recursos de salud para la población mayor en Andalucía
La evolución natural del ciclo circadiano por la edad debe distinguirse de trastornos severos como las apneas, los estados depresivos o las dolencias crónicas. En el ámbito andaluz, la asistencia a este sector de población dispone de prestaciones concretas. Por ejemplo, con datos de finales de junio de 2025, la región contabilizaba un total de 1.065.838 usuarios con la Tarjeta Andalucía Junta 65, un dato que evidencia la necesidad de adecuar las prestaciones públicas a este colectivo.
Las dificultades en el sueño en personas mayores no se deben aceptar como normales si generan una fatiga diurna severa que dificulte las actividades ordinarias. Para abordar estas situaciones, el Servicio Andaluz de Salud pone a disposición de la ciudadanía mayor de 65 años un Examen de salud para mayores de 65 años en los centros de atención primaria. Esta valoración clínica integral facilita la identificación precoz de patologías del descanso, evalúa si los fármacos habituales alteran el reposo y define la conveniencia de prescribir estudios diagnósticos avanzados como la polisomnografía.