Los 73 kilómetros de la Costa Tropical ofrecen una alternativa salvaje y cristalina frente a los destinos tradicionales de sol y playa en Andalucía.
Este año el pulso de la ciudad pide algo distinto para escapar de las aglomeraciones urbanas cuando se aproxima la época veraniega y el éxodo masivo a las costas de Andalucía. En ese escenario, la provincia de Granada esconde un litoral espectacular que muchos pasan por alto. Y eso se nota. ¿Qué significa esto en la práctica? Pues básicamente cambiar las llanuras de arena fina por paisajes de acantilados impresionantes y aguas transparentes. Los expertos advierten de que quien prueba esta zona suele repetir. La Costa Tropical tiene a un lado el enorme bullicio de la Costa del Sol y al otro la fama internacional del Cabo de Gata. En medio queda este oasis perfecto para desconectar del ruido diario.
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Qué calas escondidas visitar en la frontera de Málaga y Granada
Si buscas huir del asfalto, la zona de los acantilados de Maro y Cerro Gordo es una parada obligatoria. Aquí brilla con luz propia la playa de Cantarriján. Al ser un Parque Natural protegido de gran riqueza medioambiental, el acceso tiene sus propias normas durante los meses fuertes de verano para proteger el entorno.
Para disfrutar de este paraje único debes tener en cuenta varios detalles importantes antes de ir
- El uso del vehículo privado está totalmente prohibido en julio y agosto para bajar hasta la arena.
- Existe un autobús lanzadera obligatorio para recorrer los dos kilómetros de bajada por el acantilado.
- La playa cuenta con zonas diferenciadas para que convivan bañistas naturistas y textiles sin problemas.
- Dispone de dos chiringuitos a pie de playa especializados en pescados frescos y arroces locales.
Abajo la recompensa es absoluta. Nadas entre peces que casi se dejan tocar en aguas totalmente cristalinas. No es poca cosa.
Las playas familiares de Almuñécar y La Herradura
Un poco más adelante nos topamos con La Herradura. Esta bahía de dos kilómetros de extensión es el refugio histórico de muchos granadinos y de una enorme colonia de nórdicos. Antes venían jubilados suecos o daneses huyendo del frío, pero ahora las terrazas están llenas de jóvenes nómadas digitales teletrabajando con sus ordenadores frente al mar. El ambiente es muy cosmopolita y relajado.
Sin embargo, Almuñécar es el verdadero corazón turístico de la zona. Aquí las opciones son muy variadas para pasar el día entero, aunque la arena suele ser gris y mezclada con pequeños chinarros redondos. Puedes pasear por las playas de San Cristóbal y Velilla. Unos arenales urbanos conectados por un paseo marítimo lleno de vida. Resultan ideales para las familias que no quieren complicarse la vida y prefieren tener toda la oferta gastronómica y de ocio a un solo paso.
Por otra parte, puedes buscar la desconexión total en la playa de El Muerto. Y es que, si prefieres aislarte del mundo, esta pequeña cala situada entre Cotobro y el puerto deportivo Marina del Este es tu sitio ideal. El acceso es algo más complejo a pie, pero a cambio ofrece un agua transparente inigualable y mantiene una tradición cien por cien nudista alejada de las miradas curiosas.
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