Un estudio de Lazarus Technology alerta de que el 51,7% del parque móvil puede sufrir ataques y avisa de que la conectividad hará crecer el riesgo en los próximos años.
Los coches conectados ya no solo preocupan por una avería o un robo clásico. En España, al menos 15 millones de vehículos pueden convertirse en objetivo de ciberdelincuentes que acceden a datos personales, rastrean ubicaciones e incluso bloquean el automóvil para pedir un rescate. Todo ello, en un escenario donde las nuevas estafas en internet que roban datos de los usuarios, están en aumento.
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Más de la mitad de los coches en España ya son vulnerables a ciberataques
La alerta parte de un estudio de Lazarus Technology con datos de la DGT y ANFAC. De los 29 millones de vehículos que circulan por las carreteras españolas, 15 millones son vulnerables, es decir, el 51,7%. Además, los delitos ligados a este fenómeno crecieron un 40% el último año. ¿Suena lejano? No tanto.
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Vehículos en circulación | 29 millones |
| Vehículos vulnerables | 15 millones |
| Porcentaje expuesto | 51,7% |
| Aumento de delitos | 40% |
La inquietud entre los conductores ya se nota. Según una encuesta del RACE, el 84,47% teme sufrir un ciberdelito relacionado con su coche, el 75,26% teme que se lo bloqueen para exigir dinero y el 87,06% teme el coste de reparar el software. Pese a ello, solo el 3,4% dijo haberlo sufrido o conocer un caso cercano.
Las centralitas y el ‘infotainer’ abren la puerta a nuevos ataques remotos
El riesgo está, sobre todo, en los sistemas conectados. El «infotainer», que se sincroniza con el móvil, puede dejar al descubierto contactos, mensajes, direcciones y lugares visitados. Ahí está el verdadero botín. Y sí, da bastante vértigo. Entre los principales puntos de entrada señalados por los especialistas figuran estos:
- Conexiones wifi y bluetooth.
- Puertos USB.
- Centralitas asociadas a funciones del vehículo, como los faros direccionales.
Tarlogic también advirtió del posible uso malicioso del chip ESP32, presente en muchos dispositivos electrónicos. Además, los expertos explican que un coche no suele tener una sola centralita, sino varias. Un ejemplo conocido fue el del Toyota Rav-4 fabricado entre noviembre de 2018 y septiembre de 2022: al acceder a una de esas vías, los ladrones podían encender el vehículo y desactivar el GPS.
El robo de datos gana peso mientras el coche depende más del software
El objetivo ya no es solo llevarse el coche. En muchos casos resulta más rentable acceder a información personal para revenderla o chantajear a la víctima. En los casos más extremos, incluso se ha demostrado que un atacante puede alterar el control del vehículo, como ocurrió en Estados Unidos con un Jeep Cherokee.
El panorama, además, apunta a empeorar. McKinsey & Company estima que en 2030 el 95% de los coches nuevos tendrá elementos de conectividad propicios para ser hackeados. Juan Manuel Martínez Alcalá, CTO de Lazarus Technology, advierte de que «se espera que a corto y medio plazo los ataques a vehículos conectados aumenten a medida que su dependencia del software y de la conectividad con servicios en la nube se intensifique».
La diferencia fundamental está en el origen del fallo. Si es de software, una actualización puede corregirlo. Si es de hardware, la solución suele ser más lenta y depende del fabricante. Conoce más noticias sobre el mundo del motor.
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