El especialista sitúa al aceite de oliva virgen extra entre las grasas que conviene priorizar. Un estudio con 92.383 adultos durante 28 años observó menor mortalidad entre quienes superaban media cucharada diaria.
El cardiólogo Aurelio Rojas ha vuelto a poner el foco en el aceite de oliva virgen extra (AOVE) como aliado de la salud cardiovascular y la longevidad. El médico sostiene que es “tremendamente superior […] a la hora de mejorar tu salud y tu longevidad”. La afirmación se apoya en un estudio publicado en 2022, por lo que la novedad actual reside en la difusión de su recomendación, no en una investigación recién publicada. El AOVE forma además parte esencial de la dieta mediterránea en Andalucía.
El estudio que relaciona el aceite de oliva con un 19% menos de mortalidad
La investigación citada por Rojas apareció en el Journal of the American College of Cardiology y analizó a 92.383 hombres y mujeres. Los participantes procedían de dos grandes cohortes estadounidenses y fueron seguidos durante un máximo de 28 años. Quienes consumían más de media cucharada diaria, equivalente a más de 7 gramos, presentaron un riesgo de mortalidad total un 19% inferior frente a quienes nunca o casi nunca tomaban aceite de oliva.
Los resultados también mostraron asociaciones con causas concretas. El grupo de mayor consumo presentó un 19% menos de mortalidad cardiovascular, un 17% menos por cáncer y un 29% menos por enfermedades neurodegenerativas. Se observó además una reducción del 18% en las muertes por enfermedades respiratorias. Estos porcentajes describen asociaciones estadísticas y no demuestran que el aceite de oliva sea por sí solo la causa de esa reducción del riesgo. El trabajo era observacional y analizó el consumo total de aceite de oliva, no exclusivamente AOVE.
Por qué Aurelio Rojas pone el foco especialmente en el AOVE
Rojas destaca los polifenoles como uno de los componentes relevantes del aceite de oliva virgen extra. Estos compuestos se estudian por su actividad antioxidante y por su posible relación con la inflamación, el estrés oxidativo y la función del endotelio. Esta capa recubre el interior de los vasos sanguíneos y participa en el mantenimiento de una circulación normal. La alimentación también desempeña un papel importante para controlar el colesterol dentro de un estilo de vida saludable.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición señala que el AOVE contiene más polifenoles y otros compuestos bioactivos que otros aceites de oliva. Sin embargo, introduce un matiz relevante. La evidencia disponible no ha demostrado que el AOVE, comparado directamente con aceite de oliva refinado, reduzca significativamente por sí mismo la mortalidad o las enfermedades cardiovasculares. Sí existen estudios que relacionan los aceites ricos en polifenoles con mejoras en distintos factores de riesgo vascular.
Consumir una parte en crudo puede conservar más compuestos fenólicos
El cardiólogo aconseja utilizar el AOVE como grasa habitual y reservar también una parte para consumirla en crudo, por ejemplo, en ensaladas, verduras, legumbres o tostadas. Su razonamiento se centra en que algunos compuestos fenólicos pueden modificarse o degradarse con la temperatura. Investigaciones realizadas en condiciones domésticas han observado pérdidas de determinados polifenoles al aumentar el calor aplicado al aceite. El AOVE de cosecha temprana es precisamente uno de los productos caracterizados por su contenido en estos compuestos.
Eso no significa que el aceite de oliva deba reservarse únicamente para platos fríos. La evidencia sobre los efectos de la cocción en sus compuestos bioactivos depende de la variedad, temperatura, duración y técnica utilizada. Un estudio publicado en 2023 encontró comportamientos diferentes entre fritura, hervido y salteado. Otra revisión científica señala que los resultados disponibles siguen siendo heterogéneos. Por ello, consumirlo en crudo puede conservar determinados compuestos, pero su utilización culinaria sigue siendo compatible con una alimentación mediterránea.
Los 7 gramos diarios del estudio no deben interpretarse como una dosis médica
La cifra de 7 gramos diarios requiere otra precisión. No representa una dosis establecida para prevenir infartos ni una cantidad prescrita para aumentar la esperanza de vida. Era el límite utilizado para identificar al grupo de mayor consumo en las cohortes analizadas. Además, el estudio encontró resultados favorables cuando el aceite de oliva sustituía a mantequilla, margarina, mayonesa o grasas lácteas. Sustituir 10 gramos diarios de estas grasas se asoció con reducciones de entre el 8% y el 34% en diferentes tipos de mortalidad.
Los investigadores tampoco encontraron diferencias estadísticamente significativas al comparar el aceite de oliva con el conjunto de otros aceites vegetales. Este resultado refuerza la importancia de observar qué alimento está sustituyendo, además de la cantidad consumida. El estudio original puede consultarse en el Journal of the American College of Cardiology. La recomendación de Rojas encaja así en un patrón alimentario completo y no convierte al AOVE en un alimento capaz de garantizar por sí solo una mayor longevidad.
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