Más de 500 kilos de pescado incautados en Doñana: la operación del Seprona que destapa la cara oculta de la pesca furtiva

El Seprona investiga a cuatro personas en Sevilla y Huelva por capturar doradas, corvinas y lisas de noche en zonas protegidas del espacio natural

La pesca furtiva en Doñana ha sufrido un reciente revés policial debido a una investigación del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil. Según el instituto armado, los agentes, junto a los vigilantes medioambientales del parque, investigan a cuatro residentes de Sevilla y Huelva por extraer ilegalmente más de media tonelada de pescado destinada a la venta. Las capturas ilícitas se localizaron en el límite de ambas provincias, específicamente en los parajes de El Matochal y Veta la Palma. También, hace poco salía a la luz la noticia que desvelaba qué provincia andaluza registra más expedientes abiertos por marisqueo ilegal.

Cómo actuaba la red de pesca furtiva en Doñana

Los implicados aprovechaban las horas nocturnas para eludir a las patrullas de control del parque nacional. En el operativo, la Guardia Civil intervino partidas de doradas, corvinas y lisas; además, se incautaron cuatro quads, tres remolques y más de un kilómetro de redes de trasmallo, un sistema de captura masiva no selectiva prohibido en estas aguas.

Los presuntos infractores no disponían de autorizaciones para actuar en el Espacio Natural de Doñana; realizaban las capturas en balsas y caños protegidos donde está vetada cualquier extracción. Por ello, se les atribuyen cargos por supuestos delitos contra la flora y la fauna, además de realizar la pesca furtiva en Doñana de forma continuada.

Para combatir estas prácticas, el Seprona mantiene un despliegue permanente específico en este entorno natural con el fin de vigilar los usos no autorizados y conservar el ecosistema.

Normativa y permisos necesarios para pescar en el espacio protegido

La actividad pesquera y marisquera en el bajo Guadalquivir está sometida a un estricto control por la vulnerabilidad del entorno. Desde la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía se advierte que la licencia general de marisqueo a pie no autoriza a faenar en esta reserva. De este modo, capturar especies como el camarón en Veta la Palma y Tierras Bajas requiere un permiso de la Dirección del Espacio Natural de Doñana y una credencial de tránsito.

Asimismo, según la Orden de 24 de septiembre de 2008, el marisqueo a pie en las playas del parque exige una acreditación provincial cuyos aspirantes deben reunir estas condiciones:

  • Ser mayores de edad.
  • Figurar de alta en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores del Mar.
  • Certificar el domicilio legal en la provincia o en las localidades del área de influencia del espacio protegido.

Con el fin de asegurar el aprovechamiento sostenible, el Gobierno andaluz gestiona las plazas de estas licencias. Una resolución de mayo de 2026 fijó un mes de plazo para adjudicar los permisos vacantes en la comunidad, repartidos en 78 para Cádiz, 18 para Huelva y 25 para Sevilla.

Sanciones económicas y consecuencias para el entorno de Doñana

La pesca no autorizada en estos humedales perjudica a la fauna piscícola y altera el hábitat de las aves en una reserva destinada a su protección. Para salvaguardar este entorno de agresiones ambientales, la Junta de Andalucía compró entre 2024 y 2025 unas 8.700 hectáreas en Veta la Palma y Tierras Bajas, integrándolas en el patrimonio público mediante un desembolso de casi 80 millones de euros.

En cuanto al régimen sancionador, la Ley 8/1999 del Espacio Natural de Doñana tipifica las infracciones y fija las siguientes multas:

  • Penalizaciones de 100 a 3.000 euros ante faltas leves.
  • Sanciones de 3.001 a 200.000 euros para conductas graves.
  • Multas de 200.001 a 2.000.000 euros en supuestos de infracciones muy graves.

Estas medidas económicas conllevan la incautación del pescado y de los vehículos o aparejos empleados, junto con la inhabilitación para cazar o pescar en el parque por un máximo de una década.

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