La normativa andaluza y estatal exige controles diarios rigurosos mientras los expertos recomiendan rutinas preventivas sencillas para evitar que la suciedad se acumule en el agua.
El mantenimiento de piscinas en los meses estivales no tiene por qué transformarse en una labor constante que acabe con el periodo de descanso; la estrategia para conservar el agua cristalina radica en programar las tareas de forma sistemática y actuar preventivamente antes de que los residuos se depositen en el vaso. Asimismo, en el caso de las instalaciones de uso comunitario o de carácter público, la conservación diaria trasciende la mera higiene para convertirse en una exigencia legal ineludible recogida por las leyes estatales y regionales.
Claves legales y técnicas para el mantenimiento de piscinas en Andalucía
De acuerdo con la Junta de Andalucía, la regulación vigente impone la obligación de contar con un protocolo de autocontrol a las instalaciones de uso público de categorías 1 y 2; este imperativo legal se extiende igualmente a las piscinas privadas de tipo 3A, que comprenden a las comunidades de propietarios de 20 o más viviendas. El agua de baño debe permanecer exenta de microorganismos nocivos y ajustarse estrictamente a los baremos de calidad que fija la normativa autonómica.
La relevancia de estas inspecciones en el territorio se constata en las estadísticas del Ministerio de Sanidad: en su último Informe Nacional de Calidad Sanitaria de las Piscinas de 2023, se contabilizaron 12.369 recintos públicos en España, repartidos en 5.872 de tipo 1 y 6.497 de tipo 2. La región andaluza sobresalió al registrar el 17,4% de las determinaciones fisicoquímicas en agua de todo el Estado, sumando además el 19,0% de las mediciones de calidad ambiental en instalaciones cerradas.
Con el fin de cumplir con los requisitos administrativos, los gestores de las instalaciones públicas andaluzas deben registrar las estadísticas del ejercicio previo en la plataforma digital SILOÉ antes del 30 de abril de cada año; no obstante, si no se producen modificaciones en la estructura o en el modelo de gestión del recinto, este trámite obligatorio puede espaciarse y completarse al menos una vez cada 5 años.
Valores obligatorios del agua y cuándo se debe cerrar el vaso
En el ámbito nacional, el Real Decreto 742/2013 establece los valores químicos precisos que aseguran la salubridad del agua para los usuarios; este examen de control diario debe efectuarse obligatoriamente una vez al día, realizándose a primera hora de la mañana antes de la apertura de las instalaciones.
Los límites que la legislación determina para el estado del agua son:
- Conservar un pH de 7,2 a 8,0 en el vaso.
- Medir un cloro libre residual situado entre 0,5 y 2,0 mg/L.
- No sobrepasar un cloro combinado residual de 0,6 mg/L.
- Asegurar una turbidez que no supere las 5 UNF.
La desviación de estos baremos representa un peligro para los bañistas, por lo que la normativa exige la clausura inmediata del vaso si se alcanzan niveles de riesgo; esta medida drástica se aplica si el pH desciende de 6 o supera el valor de 9, si el cloro libre sobrepasa los 5 mg/L o si la turbidez excede las 20 UNF. El estudio estatal señaló que, pese a que el 96,6% de los análisis en España resultaron correctos, las anomalías más comunes se dieron en el pH, con un 30,6% de muestras incorrectas, y en el cloro libre, con un 27,2%.
Nuevos plazos para la formación del personal de limpieza
Para que las tareas de mantenimiento de piscinas resulten eficientes y ofrezcan plenas garantías de salubridad, los operarios dedicados a la puesta a punto, desinfección y dosificación química deben poseer la titulación oficial requerida por las autoridades. Desde la Junta de Andalucía se incide en que estos operarios desempeñan un papel crucial en la calidad del agua que emplean los ciudadanos.
Con la intención de facilitar la regularización de estos trabajadores, la Comisión de Salud Pública resolvió posponer la fecha límite para la obtención de las acreditaciones formativas hasta el 2 de enero de 2027; esta moratoria posibilita que los empleados andaluces continúen con la gestión de los recintos este verano mientras finalizan su proceso de instrucción homologado.
La coordinación entre una vigilancia química diaria y la retirada física de impurezas mediante cobertores o limpiafondos automáticos previene la necesidad de aplicar tratamientos químicos drásticos, que conllevan un mayor gasto económico y obligan a prohibir el baño durante varias jornadas. ¿Dispone ya su comunidad de vecinos de la planificación necesaria para afrontar las inspecciones obligatorias de este verano?