La Junta de Andalucía alerta de una saturación casi total de la red eléctrica: seis provincias ya están al 100% de capacidad ocupada y las dos restantes apenas conservan margen técnico.
El problema no es menor. La falta de capacidad disponible limita nuevas conexiones industriales, retrasa proyectos y convierte el acceso a la red en una condición clave para invertir en la comunidad. ¿La consecuencia más inmediata? Cada vez hay menos espacio para nuevas iniciativas de gran consumo energético.
Seis provincias andaluzas ya no tienen capacidad eléctrica para nuevos proyectos industriales
La situación se ha agravado en pocos meses. En marzo, Almería, Málaga, Granada y Jaén ya no tenían puntos disponibles para nuevas conexiones. Ahora se suman Cádiz y Huelva, lo que eleva a seis las provincias andaluzas con el 100% de su capacidad eléctrica ocupada.
El margen queda reducido a Córdoba, con un 96% de ocupación, y Sevilla, con un 99%. Es decir, ambas provincias siguen teniendo algo de capacidad, pero están prácticamente al límite. Visto así, la foto es clara: Andalucía roza el bloqueo completo de su red.
La dimensión del problema se aprecia mejor con los datos de los nodos disponibles:
| Indicador | Situación actual |
|---|---|
| Nodos totales en Andalucía | 832 |
| Nodos con capacidad firme disponible | 2 |
| Nodos sin capacidad | 830 |
| Provincias al 100% de ocupación | 6 |
| Córdoba | 96% |
| Sevilla | 99% |
Los dos únicos puntos con margen están en Lancha, en Córdoba, y Santa Elvira, en Sevilla. El primero dispone de 60,83 megavatios y el segundo de 31,05 megavatios, cifras insuficientes para absorber grandes proyectos industriales.
La potencia reservada sin consumo real también bloquea nuevas conexiones eléctricas
El análisis tiene un matiz importante. No toda la capacidad ocupada equivale a consumo eléctrico real. Parte corresponde a derechos de acceso ya concedidos, aunque los proyectos asociados no estén aún en funcionamiento.
Dicho de forma sencilla: puede haber potencia reservada que no se usa, pero que impide que otros proyectos entren. Y ahí está buena parte del atasco.
Los principales efectos de esta situación son:
- Retrasos en nuevas inversiones industriales.
- Mayor incertidumbre para empresas con alto consumo eléctrico.
- Dependencia de renuncias previas o ampliaciones de red.
- Riesgo de que proyectos se desplacen a otros territorios con más margen.
Por lo tanto, la saturación no se explica solo por la demanda actual, sino también por decisiones administrativas acumuladas. La red aparece llena, aunque parte de esa ocupación pueda no traducirse todavía en consumo efectivo.
El 22 de junio puede liberar capacidad reservada en la red andaluza
El 22 de junio aparece como una fecha clave. Hasta ese día, los promotores pueden renunciar a capacidad reservada sin penalización económica. Después, mantener esa reserva implicará pagos periódicos.
Este cambio puede incentivar la devolución de potencia por parte de proyectos que no vayan a ejecutarse. ¿Será suficiente para aliviar la presión? De momento, no hay estimaciones fiables sobre cuánta capacidad podría liberarse.
El impacto dependerá de cada promotor y de la ubicación de los derechos reservados. Además, el ajuste afectará tanto a la red de distribución como a la de transporte, por lo que su alcance puede ser desigual.
La falta de red condiciona el crecimiento económico de Andalucía
La Junta vincula el problema con la planificación y con la inversión prevista para Andalucía, situada en torno al 11,8% del total nacional. Para el Gobierno andaluz, ese volumen no responde a las necesidades de una comunidad con una demanda industrial creciente.
Aun así, el mensaje institucional combina preocupación y cautela: la saturación afecta sobre todo a nuevos proyectos, no a los que ya tienen capacidad concedida.
La conclusión es directa: la red eléctrica se ha convertido en el principal cuello de botella para el crecimiento industrial andaluz, al limitar nuevas conexiones mientras mantiene la actividad ya autorizada.