La subida del Guadalquivir y varios pantanos al límite de capacidad ponen el foco en una idea sencilla: este exceso puede servir si se planifica bien.
Las últimas borrascas han cambiado el mapa de reservas en la península y, cómo no, en la comunidad autónoma de Andalucía. En solo siete días, la cuenca del Guadalquivir ha subido dieciséis puntos, algo que no ocurría desde hace diez años. Ante este escenario, muchos embalses andaluces han pasado a niveles muy altos, tras 10 semanas consecutivas de lluvias, lo que ha obligado a desembalsar el agua acumulada. En este contexto, los expertos reabren el debate sobre la sequía en nuestra región.
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Lo que revelan los embalses tras siete días de lluvias y qué significa
Las cifras ayudan a situar el momento:
| Dato | Lectura rápida |
|---|---|
| Guadalquivir: +16 puntos en 7 días | Subida excepcional en poco tiempo |
| 370 pantanos peninsulares | Foto del conjunto del sistema |
| Un centenar por encima del 90 % | Reservas muy elevadas en muchas cuencas |
| 37 al 100 % | Algunos ya están completos |
Con estos números, la pregunta es inevitable: ¿se está acabando la sequía? No necesariamente.
Por qué este exceso de agua no garantiza que la sequía haya terminado
El embalse de La Serena, en Extremadura, es el ejemplo más visible. Es el más grande del país y el único que se ha visto obligado a abrir compuertas tras alcanzar los tres billones de litros. La comparación citada para entenderlo es clara: “el equivalente a lo que consume toda la población de Extremadura en 30 años”.
Pero el ciclo no se detiene. Samuel Biener, de Meteored, lo resumía en el programa La Ventana de la Cadena SER de esta manera: “Las precipitaciones tienden a ser más irregulares y extremas”. Puede llover muchísimo en pocos días… y después venir meses complicados.
Los pasos que proponen los expertos para guardar agua sin desperdiciarla
La clave que se plantea es aprovechar la abundancia para preparar la siguiente etapa seca. Sobre todo en zonas de la península tradicionalmente castigadas por la pertinaz sequía, como es el caso de Andalucía. Y aquí no vale solo acumular más: hace falta sostener un sistema que funcione cuando toque apretar. Según lo explicado, los pasos a seguir, según los expertos, pasan por:
- Mantener de forma prudente los trasvases ya existentes.
- Proteger los acuíferos para que no estén contaminados ni vacíos cuando haya que recurrir a ellos.
- Mantener las desaladoras listas para que parte de la demanda pueda cubrirse con agua del mar si hace falta.
Después, llega lo menos vistoso: gestionar, priorizar y coordinar, cuenca por cuenca, para que el agua de hoy no sea un susto mañana.
Reutilización, tuberías y desaladoras para que el agua no se pierda
Jorge Olcina, catedrático de Geografía y experto en clima, insiste en que la planificación debe empezar ahora, cuando los pantanos están altos. Si se espera a la fase más dura, el margen de maniobra se reduce.
En ese plan, Olcina propone reforzar la reutilización del agua residual y mira también a las pérdidas en la red: entre el 30 % y el 45 % del agua se pierde en tuberías. Mientras, el agua urbana que se limpia y se reutiliza apenas representa el 11 % del total.
Así que el reto va más allá de ver embalses llenos: menos fugas, más reutilización y mantenimiento constante. Porque cuando vuelva la escasez, ¿de verdad queremos improvisar otra vez? Síguenos para conocer otras interesantes noticias de actualidad en Andalucía.

