La especialista en cáncer de mama explica cómo reducir los picos de glucosa a partir de los 50.
La doctora Preeti Subhedar, especialista en cáncer de mama, advierte de que ciertos alimentos muy habituales pueden disparar la glucosa y alterar el equilibrio del organismo a partir de los 50. Su propuesta pasa por sustituirlos por opciones más estables y acercarse a un patrón como la dieta mediterránea.
A partir de los 50 años, el cuerpo cambia y no solo por una cuestión estética o de energía diaria. También se modifica la forma en la que el organismo gestiona el azúcar en sangre, la inflamación o el peso. Unoa factores que, según los especialistas, influyen en el riesgo de enfermedades crónicas. En este escenario, la alimentación se convierte en una de las palancas más accesibles para cuidar la salud.
Por qué, a partir de los 50 años, la dieta marca diferencias
Cada año se diagnostican miles de casos de cáncer de mama en todo el mundo. Una realidad que vuelve a poner el foco en la prevención y en aquello que sí depende de los hábitos diarios. Aunque la genética y otros factores no se pueden modificar, los expertos insisten en que la manera de comer, moverse y descansar puede condicionar cómo envejece el organismo.
En este sentido, la doctora Preeti Subhedar, jefa de cirugía mamaria en la Región Central de Hackensack Meridian Health, recuerda que “la dieta es uno de los pocos factores de riesgo que podemos controlar”. Y subraya que lo que ponemos en el plato no solo se relaciona con el cáncer, sino también con problemas frecuentes a medida que pasan los años. Tal y como ocurre con las enfermedades cardiovasculares o la diabetes tipo 2.
El problema de los carbohidratos de alto índice glucémico
Un aspecto fundamental, explica la especialista, está en moderar los alimentos con alto índice glucémico (IG), es decir, aquellos que elevan la glucosa con rapidez. Dentro de este grupo se suelen encontrar productos elaborados con harinas refinadas o azúcares añadidos, además de algunas opciones ultraprocesadas que se consumen casi sin darnos cuenta.
Según Subhedar, este tipo de alimentos favorece picos de insulina y de una sustancia relacionada con el crecimiento celular, el IGF-1. Ese entorno metabólico, puede contribuir a procesos inflamatorios y a la aparición de radicales libres, creando un “terreno” menos favorable para la salud a largo plazo. Dicho de otro modo: no se trata de demonizar un ingrediente concreto, sino de entender que, a partir de cierta edad, el cuerpo tolera peor los altibajos. Y que esos altibajos, mantenidos en el tiempo, pasan factura.
La reacción: pequeños cambios diarios para estabilizar la glucosa sin renunciar
La recomendación no va de prohibiciones estrictas, sino de reajustes realistas. La oncóloga insiste en que el equilibrio es la base y que hay alternativas sencillas que ayudan a mantener la glucosa más estable. Entre las opciones que propone están los cereales integrales, las frutas enteras (mejor que los zumos), las verduras, las legumbres y las proteínas magras. Son alimentos que se digieren más lentamente y, por tanto, tienden a provocar una subida menos brusca del azúcar en sangre.
Por este motivo, su consejo práctico es mirar el día a día: elegir pan y pasta integrales cuando se pueda. También, priorizar platos con verduras y legumbres, y reservar la bollería, los postres azucarados o los snacks ultraprocesados para momentos puntuales.
La trascendencia: apostar por la dieta mediterránea y un estilo de vida completo
Para muchas mujeres, el cambio más sencillo no es contar calorías, sino adoptar un patrón estable. En esa línea, Subhedar menciona la dieta mediterránea como una de las formas de comer más coherentes para limitar alimentos de alto IG y aumentar los de bajo IG. Su base, recuerda, son las verduras y los alimentos frescos, con grasas saludables como el aceite de oliva y un consumo más moderado de carnes rojas y procesadas. Un estilo que, además de saludable, encaja con una forma de cocinar cotidiana y fácil de mantener en el tiempo.
Y no es lo único: la experta añade que, después de los 50, también conviene cuidar el peso, hacer ejercicio moderado con regularidad y limitar el alcohol. Pequeños ajustes que, sumados, pueden marcar la diferencia en bienestar diario y en salud a largo plazo. Síguenos para conocer otras interesantes noticias sobre salud y estilo de vida.