El problema no es el brote en sí, sino el aumento de solanina cuando la patata brota y se pone verde. Si el alimento está estropeado, lo más sensato es no consumirlo.
Abrir la despensa y ver patatas con brotes es de lo más común. Y ahí aparece la pregunta del millón: ¿se pueden aprovechar o deben ir directas a la basura? Al igual que ocurre con otros alimentos que generan dudas sobre sus efectos en la salud, como ya explican los expertos en el análisis sobre la kombucha y su consumo, conviene atender a lo que dice la ciencia. En este caso, Vladimir Sánchez, doctor en Química Inorgánica en la Universitat Rovira i Virigili (Tarragona) y conocido en redes como Breaking Vlad, ha explicado qué hay detrás del debate.
Qué pasa cuando las patatas brotan, se ponen verdes y sube la solanina
Sánchez señala en su vídeo publicado en TikTok que la clave está en la solanina, “un alcaloide natural que, efectivamente, está presente en las patatas”. El detalle importante es que su concentración aumenta cuando empiezan a brotar y, especialmente, cuando se vuelven verdes.
Según indica, este compuesto puede afectar al sistema nervioso y provocar molestias que van desde malestar estomacal hasta náuseas o trastornos neurológicos. Vamos, que el aspecto importa… pero lo que cambia es la composición.
A partir de qué cantidad la solanina puede causar síntomas y malestar
El riesgo depende de la dosis. Sánchez sitúa los efectos tóxicos a partir de entre dos y cinco miligramos por kilo de peso corporal, una cantidad baja. Aun así, matiza que lo normal es no llegar a esos niveles porque habría que consumir mucha patata en mal estado y, antes, el propio paladar suele avisar.
Para entenderlo de un vistazo, esto es lo que describe el experto:
| Situación descrita | Posible consecuencia |
|---|---|
| Patata brotada o verdosa | Aumenta la solanina. |
| Dosis tóxica (2–5 mg/kg) | Síntomas digestivos o neurológicos. |
| Intoxicación leve | Náuseas, vómitos, diarreas; a veces se confunde con gastroenteritis. |
| Poco peso corporal | Se alcanza antes la concentración de riesgo. |
Si después de comer patatas en mal estado aparecen molestias, conviene no restarle importancia. ¿Lo habrías asociado a las patatas o habrías pensado en una simple gastroenteritis?
Por qué la EFSA pide cautela y recomienda prevenir antes que curar
El propio Sánchez lo resume con una frase clara: “es mucho mejor prevenir que curar”. Por eso aconseja desechar “cualquier tipo de alimento que esté estropeado, alimento desechado”.
Además, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha evaluado los riesgos de los glicoalcaloides en alimentos que contienen solanina y, en el caso de las patatas, señala que hay información suficiente para valorar consecuencias y niveles de riesgo. Por consiguiente, si quieres ir sobre seguro, estas pautas recogen lo esencial de esas recomendaciones:
- No consumas patatas claramente brotadas o con zonas verdes.
- Si el sabor te canta que algo no está bien, no insistas.
- En bebés y niños pequeños, extrema la precaución por su menor peso.
- Si el alimento está estropeado, mejor desecharlo.
En consecuencia, si la patata está verde o muy brotada, lo prudente es tirarla y evitar un mal rato.
El mayor riesgo está en los bebés y niños pequeños
Los expertos de la EFSA advierten de que bebés y niños pequeños tienen más riesgo de alcanzar concentraciones tóxicas de glicoalcaloides. Esto se debe fundamentalmente a porque pesan menos y llegan antes al umbral a partir del cual la solanina empieza a ser tóxica. Sin embargo, en adultos, harían falta grandes cantidades de patatas en mal estado para acercarse a niveles peligrosos para la salud.
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