Una borrasca no es solo “mal tiempo”: detrás hay física atmosférica, frentes y una caída clara de presión. Y sí, también hay un sistema para ponerles nombre cuando pueden causar impacto.
Desde ayer miércoles, la península está bajo los efectos de la borrasca Pedro, que ha dejado avisos amarillos por fuertes rachas de viento en 3 provincias de Andalucía. Cuando la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) activa el aviso por borrasca, el mensaje suele ser directo: vientos fuertes, lluvias y un ambiente revuelto.
Pero, ¿qué hay exactamente detrás de ese término? ¿Y quién pone nombre a las borrascas? Según explica Mar Gómez, responsable del área de meteorología de Eltiempo.es, una borrasca es “un sistema de bajas presiones de gran escala” y esa bajada de presión aparece cuando una masa de aire asciende y crea un “vacío” en la atmósfera. En cuanto a lo del nombre, te lo contamos.
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¿Qué significa científicamente una borrasca y por qué trae inestabilidad al tiempo?
Las borrascas se consideran un tipo de ciclón extratropical. Suelen formarse en latitudes medias y altas, entre los 30 º y los 60 º, un rango en el que encaja España (con una latitud aproximada de 40 º). Por eso aquí son frecuentes, sobre todo en invierno.
“Son habituales en otoño e invierno por la interacción de las masas de aire. Si hay un mecanismo precursor que permita el desarrollo de inestabilidad, se formará una borrasca”, explica Gómez. Dicho de otra forma: cuando coinciden ingredientes atmosféricos adecuados, la atmósfera se organiza en torno a esa baja presión… y se nota.
Tipos de borrasca: extratropical y térmica, y su relación con el anticiclón
No todas las borrascas se forman del mismo modo. Además de las extratropicales, existe la borrasca térmica, que aparece en épocas de elevada insolación por el calentamiento de la superficie en la Península.
Y aquí conviene recordar el “enemigo” meteorológico de la borrasca: el anticiclón, un sistema de altas presiones ligado a condiciones más estables, como días soleados o con niebla. ¿Te suena eso de “se impone el anticiclón y se corta la lluvia”? Pues va por ahí.
Cómo se organizan los frentes de una borrasca y qué tiempo deja tras su paso
Las borrascas suelen mostrar un patrón reconocible: nubes en franjas y sectores de aire distintos. En sus primeras etapas se diferencian dos frentes, uno cálido y otro frío. Un frente es, básicamente, la frontera entre dos masas de aire. Para orientarse rápido:
- Frente cálido: suele avanzar más despacio y trae precipitaciones persistentes (lluvia o nieve). Tras su paso, las temperaturas tienden a subir.
- Frente frío: marca el relevo del aire cálido y húmedo por aire frío y más seco, con cambios bruscos del tiempo.
Y ahora la pregunta del millón: ¿cuánto dura una borrasca? “Las características que tenga la propia borrasca y la atmósfera serán claves para determinar su duración”, apunta Gómez: pueden quedarse varios días o pasar más rápido.
Por qué unas borrascas son más intensas que otras y qué papel juega la presión
La intensidad no se decide “por sensación”, sino por variables medibles. Gómez lo resume así: la fuerza de una borrasca está relacionada con la presión en su centro, y “cuanto más baja sea la presión en el centro de la borrasca, más fuerte será, aunque el tamaño también puede influir”. Para verlo de un vistazo, aquí va una tabla sencilla:
| Factor | Qué indica | Qué suele implicar |
|---|---|---|
| Presión en el centro | Cuanto más baja, más “profunda” es la borrasca | Más intensidad potencial |
| Tamaño del sistema | Extensión del área afectada | Impacto más amplio, aunque no siempre más severo |
| Estado de la atmósfera | Interacción con otras masas de aire | Duración más corta o más estacionaria |
Quién elige el nombre de una borrasca en España y cuándo se decide ponerlo
No todas las borrascas reciben nombre, y esto es clave. Los servicios meteorológicos de España (AEMET), Francia (Météo‑France), Portugal (IPMA), Bélgica (RMI) y Luxemburgo (MeteoLux) preparan de forma anticipada una lista de nombres para la temporada. Pero solo se nombran las de “alto impacto”, es decir, las que pueden causar un gran impacto en bienes y personas.
En general, se nombran cuando se prevén condiciones que lleven a avisos de viento de nivel naranja o rojo (en el caso de AEMET, por racha máxima) en alguno de esos países. Y el primer servicio que prevé emitir esos avisos es quien asigna el nombre siguiendo la lista.
Además, la lista sigue un patrón: “Cada nombre de la lista empieza por una letra del abecedario, estando todas representadas menos cinco (q, u, x, y, z)”. Y se usan nombres de persona porque, según explica Gómez, encuestas en Reino Unido e Irlanda mostraron que la población prestaba más atención a avisos y recomendaciones cuando la amenaza estaba identificada con un nombre.
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