El TSJ de la Comunidad Valenciana confirma el despido de un trabajador captado en el gimnasio mientras estaba de baja médica.
La Justicia ha dado la razón a Aqualia en el despido disciplinario de un empleado al que un detective captó realizando actividad física intensa mientras estaba de baja por problemas lumbares. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana rechazó además que las imágenes vulneraran su intimidad. Casos similares también se han producido recientemente, como el de un empleado despedido por publicar entrenamientos estando de baja.
El caso afecta a un trabajador de Aqualia que prestaba servicios en la empresa desde 2008 y que, en enero de 2024, inició una nueva baja médica por dolor de espalda. Tras analizar lo ocurrido y las pruebas aportadas, los jueces han confirmado que el despido fue ajustado a derecho.
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El historial de bajas médicas y las sospechas de Aqualia sobre el trabajador
Según los hechos recogidos, el empleado ya había permanecido de baja por esta misma dolencia desde enero de 2022 hasta junio de 2023. En esa nueva incapacidad temporal iniciada en 2024, los médicos le habían recomendado reposo y le prohibieron cargar peso, saltar o realizar ejercicios intensos que pudieran agravar la lesión.
En este contexto, la empresa empezó a sospechar que el trabajador podía no estar cumpliendo las indicaciones médicas. Por este motivo, decidió contratar a una agencia de detectives privados para comprobar cuál era su actividad real durante el periodo de baja.
Las pruebas del detective privado fueron claves en el despido disciplinario
La investigación realizada en abril de 2024 reflejó que el empleado hacía una vida completamente activa. Los investigadores lo observaron conduciendo con normalidad y también completando una ruta de montaña de tres horas.
Además, las pesquisas documentaron que acudía varios días a un gimnasio y participaba en clases que exigían un importante esfuerzo físico, sin que apreciaran síntomas de dolor. Con ese material, la empresa acordó su despido el 23 de abril de 2024 por “falta muy grave”.
El trabajador acudió entonces a los tribunales. Su defensa se centró en cuestionar la validez de las fotografías tomadas por el detective, al entender que el gimnasio debía considerarse un espacio privado. También sostuvo que estaba siendo discriminado por su situación de enfermedad y negó haber actuado con mala fe.
El TSJ de la Comunidad Valenciana rechaza la invasión de intimidad en el gimnasio
La primera resolución le fue desfavorable en noviembre de 2024, cuando un juzgado de Elche desestimó su demanda. Lejos de cerrar el conflicto, el empleado presentó recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, insistiendo en la supuesta vulneración de su intimidad.
Sin embargo, el tribunal autonómico volvió a respaldar a la empresa. La sentencia considera lícitas las imágenes obtenidas, al entender que un gimnasio no puede equipararse a un espacio íntimo como una vivienda, especialmente cuando el detective accede de forma legal.
Dado lo anterior, los magistrados concluyen que el trabajador incumplió su deber de lealtad hacia la empresa. Estar de baja, recuerda el fallo, obliga a centrarse en la recuperación y a respetar las limitaciones médicas. Al realizar deporte de intensidad incompatible con su situación, quedó justificado el despido disciplinario.
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