Traslados, cambios de condiciones, impagos y acoso son algunas de las situaciones que, si se prueban, pueden acabar en una extinción judicial del contrato con derechos.
Marcharse de un trabajo no siempre implica renunciar a todo. El autodespido permite pedir a un juez la extinción del contrato y, si se acredita un incumplimiento grave de la empresa, acceder al paro y a la indemnización correspondiente.
La baja voluntaria funciona al revés: si el empleado se va sin causa legal, pierde el derecho a la prestación y solo cobra lo pendiente (vacaciones no disfrutadas o pagas devengadas). En este contexto, conviene conocer también el truco legal para cobrar el paro tras una baja voluntaria.
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Cuándo el autodespido permite cobrar el paro y reclamar una indemnización completa
No es una salida inmediata, sino una reclamación judicial: el trabajador solicita extinguir el contrato por culpa de la empresa. Si el juez lo reconoce, la extinción se equipara al despido improcedente, con paro e indemnización. Para orientarse, estos son los supuestos más habituales:
| Supuesto | Qué hay que demostrar |
|---|---|
| Traslado a otra localidad | Falta de preaviso y perjuicio real |
| Cambio sustancial de condiciones | Alteración relevante sin justificación |
| Impagos o retrasos salariales | Deuda o pagos irregulares reiterados |
| Acoso o sobrecarga extrema | Daño a la salud y pasividad empresarial |
La idea es sencilla: el conflicto debe ser serio y demostrable, no un simple desacuerdo.
Traslados sin preaviso mínimo de 30 días o sin motivos organizativos razonables
El traslado a otro centro en otra localidad puede justificar el autodespido si no se comunica con el preaviso mínimo de 30 días o si no hay una causa razonable. Pero, atento, porque no basta con que el cambio resulte incómodo; hay que acreditar el perjuicio (costes, distancia, conciliación) y que la empresa no cumplió con los requisitos de comunicación y justificación.
Cambios sustanciales de horario, turno o salario que alteran tu vida laboral
Otra vía aparece cuando la empresa modifica de forma significativa el horario, el turno o el salario sin respaldo legal o contractual. ¿Te han pasado a fines de semana o te han reducido el sueldo sin explicación? Si el cambio es grave, puede sostener la demanda.
En estos casos, puede reclamarse una indemnización de 20 días de salario por año trabajado, con un límite de nueve meses, siempre que se pruebe la afectación.
Impagos, retrasos y acoso laboral: qué pruebas ayudan antes de ir al juzgado
Si hay impagos o retrasos, la clave es la reiteración: por ejemplo, acumular tres meses de salarios adeudados o cobrar de manera irregular. También se pide acreditar que se intentó resolverlo antes de acudir al juzgado.
En el acoso laboral o la carga de trabajo extrema, lo decisivo es demostrar el impacto en la salud y que la empresa no adoptó medidas para corregirlo. Para preparar el caso, conviene reunir documentación desde el primer día:
- Nóminas y extractos bancarios
- Cuadrantes, turnos y comunicaciones internas
- Avisos o documentos del traslado
- Informes médicos si hay afectación
Sin pruebas y sin causa legal, el riesgo es terminar en una salida asimilable a la baja voluntaria, sin paro. Permanece informado de más noticias relacionadas en la sección de empleo de nuestro diario digital.

