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Así es el impresionante gigante milenario de Jaén: una joya natural ideal para conocer en una escapada

A pocos minutos de Arroyo del Ojanco, a la entrada del parque natural más extenso de España, se alza un olivo monumental que combina récords, leyendas y una estampa perfecta para una escapada rural.

En Andalucía no hace falta irse muy lejos para toparse con árboles que parecen de otro tiempo. En la provincia de Jaén, muy cerca del pequeño municipio de Arroyo del Ojanco, se conserva un olivo descomunal que se ha convertido en uno de los grandes reclamos de la zona por su tamaño, su antigüedad y todo lo que simboliza para el paisaje del olivar.

El contexto de un olivo monumental a la entrada de la Sierra de Cazorla

Este ejemplar, conocido como el Olivo de Fuentebuena, se encuentra en la comarca de la Sierra de Segura, en un punto privilegiado: justo donde empieza el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, considerado el más grande de España. Su entorno, marcado por el verde serrano y los caminos rurales, refuerza esa sensación de estar ante una joya natural que ha sobrevivido a generaciones.

Arroyo del Ojanco, con algo más de 2.100 habitantes, presume de este árbol como uno de sus mayores emblemas. No es casualidad: además de su presencia imponente, el olivo ha sido reconocido como Monumento Natural de Andalucía, un distintivo que subraya su valor paisajístico y patrimonial.

Las cifras del Olivo de Fuentebuena que sorprenden a cualquier visitante

Lo que más impresiona al acercarse no es solo el tronco, sino la magnitud del ramaje. El Olivo de Fuentebuena cuenta con dos ramas principales que superan los dos metros de perímetro, con medidas que rondan los 2,10 y 2,80 metros. Esa estructura hace que su copa sea enorme y que, en ciertos puntos, el peso del ramaje acerque las hojas casi hasta el suelo.

A su tamaño se suman cifras que hablan de un árbol “vivo” en todos los sentidos. Según fuentes turísticas provinciales, este olivo puede llegar a producir alrededor de 600 kilos de aceitunas por campaña, un dato que ayuda a entender por qué, en una tierra de cultura oleícola, un ejemplar así tiene también un valor simbólico para el sector.

En cuanto a dimensiones generales, se le atribuyen unos 12 metros de altura y un tronco de aproximadamente cinco metros de diámetro, rasgos que lo han colocado entre los olivos más llamativos del planeta e incluso le han valido aparecer en el Libro Guinness de los Récords.

Leyendas, fotografía y turismo rural: por qué este árbol se ha hecho símbolo

Como ocurre con los grandes monumentos naturales, alrededor del Olivo de Fuentebuena han crecido historias. Hay quienes sostienen que pudo plantarse en época romana; otros lo sitúan en tiempos de la Reconquista. La realidad es que no existe una fecha exacta sobre su origen, pero esa falta de certezas alimenta el encanto y convierte la visita en una experiencia que va más allá de la mera curiosidad botánica.

En este sentido, el árbol se ha consolidado como un punto habitual para quienes buscan rutas tranquilas, escapadas de fin de semana o simplemente un lugar distinto para parar, hacer fotos y respirar aire de sierra. Su silueta, tan reconocible, funciona como postal perfecta y como recordatorio de la relación entre el ser humano y el olivar a lo largo de los siglos.

Cómo llegar al olivo milenario y qué tener en cuenta en la visita

El acceso es sencillo y, precisamente por eso, resulta una parada ideal en una ruta por la zona. Para llegar desde Arroyo del Ojanco, se recomienda tomar la JV-7005 en dirección a Beas de Segura. Tras pasar el cruce de Prados de Armijo, el olivo puede verse ya a muy poca distancia: está a unos 50 metros de la vía, por lo que no requiere grandes caminatas.

Dado lo anterior, conviene plantear la visita con calma: llevar calzado cómodo, respetar el entorno y aprovechar para completar el plan con un paseo por los alrededores del parque natural. La combinación de paisaje serrano y cultura del aceite convierte la excursión en un plan redondo.

La trascendencia de conservar monumentos naturales que conectan cultura, paisaje y economía

El Olivo de Fuentebuena no es solo un árbol grande: es un símbolo de identidad local, un atractivo turístico y una pieza viva del patrimonio natural andaluz. Su presencia demuestra cómo un solo enclave puede impulsar el interés por un territorio, invitar a conocer su historia y reforzar un tipo de turismo más pausado y ligado a la naturaleza.

En tiempos en los que se buscan escapadas auténticas, este gigante milenario sigue cumpliendo su papel: recordar que, a veces, lo extraordinario está donde menos se espera, al borde de una carretera y a las puertas de una de las sierras más espectaculares del país.

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